OPINIÓN| A los que madrugaron a Misa en Cuenca el 25 de marzo de 1795, Dios no les ayudó mucho, como quiere el viejo refrán. Al arrancar ese día habían sido pegados en las paredes del Convento del Carmen, papeles “subversivos”, convocando a la revolución contra el dominio español. Eran tiempos en que la gente …


