Olvidemos, por ahora, el ridículo espectáculo armado por el CNE y su debate presidencial y centremos nuestra atención en cosas serias, y es que es indispensable la nostalgia para volver a soñar y actuar en consecuencia. Nos referimos al arte teatral que celebró, sin pena ni gloria, su día mundial; entonces recurrimos a Hellen Mirren …











