La fatiga no siempre llega tras el esfuerzo físico. A menudo se construye en silencio frente a una pantalla, entre reuniones, notificaciones y decisiones que se acumulan durante horas. La jornada termina, pero el compromiso no: queda la sensación persistente de tener algo pendiente. Cuando la conexión es permanente y las pausas desaparecen, el cansancio …











