Hay vidas que transcurren en espacios mínimos. Cuartos compartidos donde apenas cabe una maleta, departamentos donde el descanso se turna por horarios, como si el sueño también tuviera turno de trabajo. Hombres que llegan de madrugada y otros que salen antes del amanecer. Camas que no pertenecen a nadie y, al mismo tiempo, a todos. …











