El ultimátum

CON SABOR A MORALEJA

A fines de mayo de este año, Trump se reunió en la Casa Blanca con Tim Cook, director ejecutivo de Apple, para exigir que el gigante tecnológico trasladara la producción de sus productos a EE.UU.; caso contrario, pagaría las consecuencias. Pero Apple se negó. Y Trump actuó.

Dos días después, a través de Truth Social -su plataforma en redes sociales- el presidente gringo se dirigió directamente a Tim Cook con un mensaje inequívoco: “Espero que sus iPhones vendidos en Estados Unidos se fabriquen y construyan en Estados Unidos, no en India ni en ningún otro lugar. De no ser así, Apple deberá pagar un arancel de al menos el 25% a EE.UU.” El mercado bursátil no tardó en reaccionar. Las acciones de Apple cayeron un 2.6% en las primeras operaciones de esa semana y la conmoción repercutió en la bolsa en general. 

La amenaza de Trump expuso una vulnerabilidad enorme en el modelo de negocio de Apple. Últimamente la empresa ha estado trasladando discretamente la fabricación de los iPhones de China a la India, para evitar los aranceles chinos. A pesar de la advertencia de Trump y de la caída de las acciones de Apple, Cook, desafiante, se mantuvo en aumentar la producción india en un 65% este año. Finalmente, la presión ejercida por el presidente gringo hizo que Apple captara el mensaje y anunciara una inversión de 500 mil millones de dólares en la industria manufacturera estadounidense durante cuatro años.

La multinacional ya está construyendo una fábrica de 23.000 metros cuadrados en Houston para fabricar servidores cuya producción arrancará en el 2026; y acordó una colaboración con Corning para fabricar el 100% de la cubierta del cristal de la cubierta del iPhone y el Apple Watch en Kentucky. Asimismo, colaborará con Samsung en la innovación tecnológica de chips en su planta de Austin, Texas. Apple también anunció la apertura de una academia en Michigan para capacitar a empresas estadounidenses en la implementación de tecnología avanzada.

En realidad, todo esto se resume a la influencia económica. Trump está usando el enorme mercado de consumo como arma. Y lo está logrando.  Pero esto es lo que revela realmente esta batalla: Apple creía que su poder privado lo protegería, pero Trump tiene algo que la multinacional no posee: la capacidad de moldear la percepción de millones de personas. Este es el poder de la influencia personal. (O)

Lcda. Bridget Gibbs

Periodista y escritora. Norteamericana de nacimiento, pero cuencana de corazón. Radicada en Cuenca desde hace 45 años. Lleva una década colaborando con la página editorial de El Mercurio.

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