Con el cierre de la Cooperativa CREA, hay que seguir insistiendo sobre algunas cuestiones que merecen serios y urgentes análisis y acciones.
Por descontado y en primer lugar, que los responsables atiendan a los afectados y precautelen sus derechos.
Hay preocupación sobre el rol de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, pues aparentemente hace más de 2 años realizaba auditorias (no sé si es el término exacto) a la Cooperativa y no tomó o no pudo tomar medidas que impidieran la debacle, en cualquiera de los casos y si hay impedimentos legales, apremian las reformas que hagan falta para a futuro proteger a los depositantes, pues de no ser así el problema es aún mayor.
No es la primera vez que en el país, la región y la ciudad sucede un hecho como el que nos ocupa, lo que nos debe llevar a reflexionar sobre la necesidad de la prudencia con la que a cada persona le convendría acometer sus decisiones financieras.
La SEPS debería contar con mecanismos que le permitan poner límites a las tasas de interés que se ofertan en el sector que “controla”; y, los depositantes deberían ser cautos al momento de invertir.
Adicionalmente, en el escenario actual, lo mínimo es que la información que se transmite sea veraz y exacta, lo contrario aumenta el desasosiego. (O)