El biólogo Kavir Montesinos escribió un artículo sobre la polinización, la cual ocurre de muchas maneras. Por ejemplo, las salvias andinas, con sus flores tubulares, reciben a los colibríes, que son los principales polinizadores de los Andes. Dijo que cada flor tiene su propia concentración de néctar para atraer a su polinizador. Así, las flores que buscan atraer aves tienen más cantidad de néctar que aquellas destinadas a los insectos. Añadió que algunas especies son tan especializadas que pueden percibir las vibraciones de las alas de su polinizador. Indicó también que el colibrí, con su largo pico, transfiere el polen de flor en flor.
Cuando las plantas florecen, marcan un maravilloso panorama de colores, formas y aromas, que atrae a los humanos por su belleza y a los polinizadores de diversas maneras. Montesinos dice que “las flores adoptan la cantidad y calidad del néctar según el tamaño y las necesidades de sus visitantes”. Pero también podría decirse que, para nosotros, las flores nos muestran tamaños, formas y colores para brindarnos su belleza. Con su encanto, nos ofrecen tranquilidad. Con su lenguaje, pueden expresar múltiples mensajes.
Para conocer más sobre las variedades de flores que pueden llegar a nuestras vidas, es bueno visitar un vivero, especialmente un orquideario, ya que estas especies son encantadoras. También es recomendable ir al Jardín Botánico de Cuenca, donde se pueden encontrar flores poco conocidas, que luego pueden ser llevadas para adornar jardines o macetas, y así dar encanto al interior del hogar.
Las flores guardan un símbolo universal en todo el mundo: contienen un lenguaje sin palabras en los momentos más significativos de la humanidad y también un mensaje de esperanza. Son, además, una expresión de biodiversidad.
Que nunca falten flores en nuestra casa. Y que no te olvides de regalar flores. (O)