Hay cuatro componentes fundamentales de una democracia: la independencia, separación de poderes, la responsabilidad de los dignatarios y funcionarios, y el respeto a los derechos humanos. Debemos tener claro que: no sólo el sufragio es democracia. Sería absurdo sostener que el hecho de ganar una elección da derecho al ganador de hacer lo que le venga en gana en su país.
Un país vive en democracia, cuando tiene una Constitución que se cumple y poderes independientes que piden y rinden cuentas.
El gran problema de nuestro sistema democrático es que permite hacer cosas nada democráticas, democráticamente.
La democracia suministra los medios más eficaces para verificar y controlar los abusos del poder. Cuando está bien concebida y ejercida por personas honestas y de probada capacidad ética y moral, constituye el sistema gubernamental más aceptable para la época actual.
El liderazgo de una verdadera autoridad democrática, no debe dirigirse solo contra un enemigo exterior o interior, sino que todos los individuos o grupos que conforman la sociedad, deben ser conducidos al progreso material y espiritual, orientados por un marco legal de respeto, justicia y equidad.
La amenaza permanente al sistema democrático, estriba en la dificultad de elegir funcionarios públicos dignos. El gobierno constitucional engendra políticos, es decir, hombres y mujeres que hacen su carrera profesional, y por lo tanto llegan a ser profesionales en el arte de persuadir a los conciudadanos para que los lleven al poder y los mantengan en él.
La tolerancia es la actitud que una persona tiene respecto aquello que es diferente de sus valores, es la capacidad de escuchar y aceptar a los demás, es buscar un dialogo para lograr un acuerdo y objetivos comunes. De ahí la importancia de la tolerancia en todos los campos en los que nos relacionamos.
La intolerancia es la causa de muchos conflictos: guerras, discriminación, despotismo, autoritarismo etc. La tolerancia tiene que partir, de un principio fundamental de que nadie es dueño de la verdad absoluta; porque cada uno tiene una visión singular de un determinado hecho o fenómeno.
La tolerancia es un signo de un país donde reina la verdadera democracia, es testimonio de madurez. Sin tolerancia no hay democracia, porque ella se distingue por la posibilidad de elegir y, para elegir, hay discrepar con razones. La democracia es un valor marcado por la ética de la tolerancia.
ES UNA OBLIGACIÓN MORAL Y CIVICA DIALOGAR, el debatir, el expresar libremente nuestros pensamientos, dentro de un marco de respeto mutuo.
Tendremos una verdadera revolución, el día en que seamos capaces de extender la mano al adversario, de sonreírle al diferente, de aceptar que hay otras verdades, y que lo relativo es el signo de nuestra época. (O)








