En días pasados se perdió un niño en el cerro Puñay, quien fue rescatado con vida. Entonces, algunas personas me llamaron para preguntar sobre la ubicación del cerro. Se encuentra en el cantón Chunchi, provincia de Chimborazo. Para llegar al Puñay hay que dirigirse hacia Cañar, luego a Llucud, y antes de llegar a Chunchi, en el valle de Piñacay, existe una pequeña carretera que conduce hasta las faldas mismas del cerro, cuyo nombre proviene del vocablo cañari. En la cima existe un complejo arqueológico con tres montículos, 21 terrazas y tres estructuras piramidales. Allí los arqueólogos encontraron abundantes restos cerámicos.
En la cumbre del Puñay se puede ver claramente que fue terraceado por los aborígenes, por lo que se deduce que fue un centro ceremonial cañari, ya que desde la cima se aprecia una vista panorámica de 360 grados espectacular. Por su ubicación astronómica pudo haber tenido un propósito religioso. Desde la cumbre se domina el amanecer y el atardecer, el tránsito de la luna llena y el paisaje andino. Hasta allí llegan todos quienes estudian la cosmovisión andina por su significado simbólico, pues el Puñay es considerado un “santuario ancestral”. Algunos shamanes y taitas suben para realizar la Chacana, que representa la cosmovisión de los pueblos indígenas y está cargada de significado espiritual y astronómico.
Subir al Puñay hoy es apetecido por andinistas y senderistas, ya que su ascenso es muy exigente al transitar por un camino empinado. También llegan turistas espirituales que concurren para orar y meditar. El ascenso por un camino de dificultad media toma alrededor de tres horas, siempre con un equipo adecuado para el frío y la lluvia, y con abundante agua. Desde la cumbre se puede divisar el Chimborazo, el Carihuairazo y el famoso Altar, con sus cumbres de la Monja Grande, el Canónigo y el Tabernáculo.
Cuando pueda, haga una caminata al Puñay: no se va a arrepentir. (O)




