Al iniciar un nuevo año, usualmente, nos emocionamos con propósitos y aspiraciones personales y comunales, lo personal queda en ese nivel pero, las aspiraciones comunitarias si merecen comentarse porque, generalmente, están ligados al desarrollo y en diferentes aspectos como es el caso de la conservación de los monumentos arqueológicos cercanos que, siendo elementos la identidad cultural, adquieren relevancia cuando la ciudad y la región se proyectan como un destino turístico puesto que, acá como en todo el Mundo, estos recursos culturales son atractivos para el visitante.
Si bien es cierto que algunos importantes monumentos arqueológicos fueron rescatados y puestos en valor convirtiéndolos en sitios emblemáticos de la ciudad y de la región, también es cierto que otros, más allá de ser nombrados en inventarios, textos y guías, permanecen abandonados y en proceso de destrucción como, sucede con segmentos del Camino del Inca a su paso por nuestro entorno urbano y rural como en la parroquia Llacao, ese tramo simbólico en el ascenso a la Portadas del Pachamama; y en la parroquia Nulty, el trecho Challuabamba, Apangora, Chocarsí, recuperado en parte, motivo de invasiones y en destrucción también, ventajosamente la comunidad ha asumido su defensa como parte de su desarrollo urbanístico e identidad local. Recordemos que el Qhapag Ñan o Camino del Inca es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde 2014. Igual sucede con otros importantes monumentos arqueológicos como la Meseta del Pachamama, de dónde siempre se tienen noticias de invasiones y ampliación de la frontera urbana; los “monumentos funerarios” de Zhinlliag en Corpanche Checa. Un poquito más lejos, los vestigios de Sumaypamba en el valle del Jubones; Dumapara y Uduzhapa en Nabón, alguna vez convertidos en cantera pública el primero o perdidos entre matorral y áreas de cultivo. Y muchos más.
Aspiramos que estos y otros importantes componentes arqueológicos de nuestra ciudad y región, que aún permanecen abandonados o descuidados, en este año tengan mejor suerte, ya sea desde lo local o desde los poderes centrales, lo importante es que se emprenda en su puesta en valor como símbolos de identidad y de oferta turística ahora que la ciudad y la región apuestan a este rubro para su progreso. (O)










