En defensa de lo público

“Diré con orgullo: él fue mi maestro. Y, más allá de eso, uno más por y para los estudiantes”. Eso escribió Alexandra a su profesor de la UNAE en su post de despedida. A esas palabras se sumaron Daniel, Estefanía, Mary, Juan Carlos, Daniela… y la lista continúa. Estudiantes de la UNAE que, en 2020, pedían en las aulas, luego en oficios dirigidos a sus autoridades y finalmente en las calles, la defensa de un presupuesto cuyo recorte golpeó profundamente la calidad académica, al provocar el despido de 47 docentes y dejar a otros 70 vinculados a medio tiempo.

El problema no fue únicamente la reducción presupuestaria impuesta a la UNAE. Lo más grave fue la sensación, compartida por estudiantes y docentes, de no haber sido escuchados. Los profesores no recibieron un trato digno ni justo frente a su desvinculación, y el mensaje final que quedó fue claro: no se defendió con suficiente firmeza la educación pública ni se protegió su calidad.

El rol de una autoridad universitaria no puede reducirse a mejorar pasillos o actualizar procesos. Ambas tareas son necesarias, pero resultan insuficientes si no se comprende el papel de una institución pública que, muchas veces, marca la agenda de la conversación colectiva, prioriza temas y propone caminos para su solución.

La defensa de lo público, el liderazgo en la intervención social, el cuidado y la protección del derecho a una educación pública de calidad, libre de violencia y acoso, son hoy ejes centrales de la conversación que recorre aulas y pasillos de la Universidad de Cuenca. Con toda certeza, estos temas fundamentarán las decisiones del próximo lunes 12 de enero, cuando se elijan sus autoridades.

Frente a esta conversación, resulta imposible no volver a los días de 2020, cuando las demandas universitarias se escuchaban entre mascarillas, guantes y distanciamiento físico impuesto por la pandemia. Aun así, allí estaban los estudiantes, defendiendo a sus profesores despedidos. Fueron tiempos difíciles para la UNAE. La educación pública y de calidad no goza de garantías perpetuas en un sistema tan inestable y el riesgo es que se pueda perder.  Por eso es indispensable aprender de la historia. La memoria puede ser frágil, pero el corazón no olvida. (O)

@avilanieto

Dra. Caroline Ávila

Dra. Caroline Ávila

Académica. Doctora en Comunicación. Especialista en Comunicación Estratégica y Política con énfasis en Comunicación gubernamental. Analista académica, política y comunicacional a nivel nacional e internacional.
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