Herodes

Al sentirse amenazado por la llegada del “rey de los judíos”, cuenta la historia bíblica que Herodes el Grande –rey que gobernó Judea bajo el dominio del Imperio Romano–, en su intento de matar a Jesús, ordenó la muerte de todos los niños de Belén de hasta dos años de edad. Su crueldad fue tal que incluso ordenó ejecutar a algunos de sus propios hijos y familiares por temor que le quisieran arrebatar el trono. Màs de dos mil años después, son varios los personajes que podrían encajar perfectamente como los herodes contemporáneos: enloquecidos, desquiciados por el poder y guiados por un relato nacido de las entrañas de la crueldad, están sembrando al mundo de caos, muerte, destrucción y desesperanza. Bien dice la sabiduría popular: “cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas a remojar”. Los tambores de guerra suenan y lo hacen con fuerza; el peligro para América Latina y el mundo se incrementa. En nuestro pequeño y violentado país, tenemos nuestro propio Herodes, a quien poco o nada le importan leyes, mandatos populares y, mucho menos, la vida del pueblo al que dice gobernar. Entrega tierra y recursos naturales como el mejor peón del imperio, mientras los graves problemas en salud, educación, empleo, violencia y las muchas miserias que vivimos, aquí, en tierra propia, continúan profundizándose. (O)

Lcda. Ana Abad R.

Lcda. Ana Abad R.

Periodista, editora y correctora de estilo; es parte del grupo editorial Quillca editores. Ha publicado investigaciones sobre cultura popular y artesanías. Es directora de contenidos del Portal Digital Voces Azuayas.
Últimas Noticias