Desde tiempos muy antiguos, las tradiciones espirituales —no científicas— se han referido a portales invisibles que se abren solo cuando la conciencia está preparada para cruzarlos. El día en que se abre un portal, el velo se adelgaza y la separación entre lo visible y lo invisible es casi inexistente; estas separaciones se abren en fechas estelares.
Los esoteristas dicen que no todos los portales están en el cielo, sino que muchos se abren dentro de cada uno de nosotros. Los portales espirituales son considerados como puertas de conexión entre el mundo físico y otros planos astrales, permitiendo un flujo de energía que se manifiesta en días especiales a lo largo del año.
En este año se han fijado doce portales energéticos, tales como:
1 y 12 de enero
17 de febrero
20 de marzo
4 de abril
5 de mayo
6 de junio
11 de julio
28 de agosto
9 de septiembre
10 de octubre
11 de noviembre
12 y 24 de diciembre
Los esoteristas afirman que los portales se abren en momentos especiales de alineaciones estelares, las cuales causan cambios en los ciclos internos de la conciencia humana. Sin embargo, no todo portal es para todos, porque se entra con amor, y es el amor el que guía.
Se ingresa cuando se recuerda que somos más que cuerpos y que se viene al mundo para sembrar la luz. La interpretación simbólica y la visión esotérica indican que se puede ingresar a un portal por una decisión interior y mental propia. Se atraviesa el umbral de manera simbólica para alcanzar un cambio interior, una transición profunda. (O)





