En busca del récord Guinness se alista en Cuenca la elaboración del mote pata más grande del mundo.
¡Que bestiales que somos por estos aires sureños! No nos contentamos solo con tener la mejor agua potable de mundo; al mejor alcalde que reparte amor como espuma de carnaval, a quien solo por maldad le demandan penalmente, cuando todo en él es puro “amorrr”.
El mote pata es uno de los platos favoritos de los cuencanos. Sírvete uno solo y te clavas unas 3 mil calorías. Unos se meten hasta dos y yapan con una coca cola light.
No es apto para anoréxicas, ni para los que frecuentan el GYM, los más por estatus que por músculo.
Le preparan para celebrar el Carnaval, solo que por este motivo las “vecinitas” de los mercados ponen el precio de los ingredientes más arriba de las nubes.
Bueno, allá el mote pata.
Hablemos de las meteduras de pata, con las cuales también se puede concursar en busca de algún récord mundial. Y capaz que lo ganáramos.
A la Camila, la inefable Camila, le mandan a que presente, no creo que sea producto cerebral suyo, un proyecto de reforma al COIP para otorgar a un juez penal la potestad de determinar si lo que se ha dicho sobre un funcionario público afecta o no a su honra.
¡Qué tal metedura! Con pierna y todo. Y han de aprobar; y han de tener los votos correístas, afectos a este tipo de “Alvaradas”. Si estuviera vigente, por este articulejo ya me enviarían a la del Encuentro.
Ni hablar de las meteduras de pata del alcalde. Se mete en camisa de once varas, a ratos por hacerse el recto; por victimizarse; por ser de “pocas pulgas”, al punto que con solo verlo hasta los cangrejos desovan.
Si una concejala le dice que ella le mira a los ojos, él responde que no le paga con la misma mirada. Aunque ver esos ojazos, medio miedo a dar pes…
Y las meteduras de pata de don gobernador. Peleándose con el alcalde por el número de asesinatos en Cuenca. No saben que a las estadísticas acuden los incompetentes cuando la realidad les derrota. Ya es hora de que lo pongan a volar, porque con él o sin él la inseguridad también come mote pata.
Ni nombrar las meteduras de pata del Jota Lloret. Quiere mandarse en plena ciudad dos edificaciones tremendas, mientras la ruralidad exige mejores vías. Qué dicha la de los prefectos porque no tienen quién les fiscalice.
En mi tierra decían: “Qué suerte la de los cara de mal amanecidos, porque nadie les despierta”.
Cómo no las meteduras de pata del pata caliente al declarar la guerra comercial a Colombia y ponerle patas arriba al país. Lástima no saber dónde mismo tiene las patas.
¡Dios mío, dame paciencia!, decía mi abuela cuando yo metía la pata poniendo sal en la leche! (O)









