Y por más que se busca no se encuentra nada lindo que escribir para que este domingo arranquemos febrero con algo de motivación. En medio de esta desolación se me cruza un hermoso poema de Grecia Avalos que dice: “… la ternura es fuego que abriga, que ilumina el camino, que recuerda que seguir sintiendo, también es una forma de resistencia”
Y ahí es cuando me doy cuenta de que no es que haya personas buenas y malas, sino que hay quienes sentimos y los insensibles, aquellos que callan, se alegran y hasta celebran el dolor ajeno, como pasó con Lian Conejo, el niño ecuatoriano preso por ICE en EEUU, al cual hemos querido abrazar y socorrer con desesperación, mientas otros, quienes más deberían, ni siquiera lo nombran; como pasó con los niños de las Malvin
Entonces la pregunta surge ¿Qué tipo de pueblo somos que merecemos autoridades totalmente indolentes, representantes que esquivan el dolor de sus mandantes, lideres ciegos de poder y odio? No lo merecemos, es el resultado de poner falsas esperanzas en discursos que nos abrigan cuando hace frio. Quienes estamos de lado de la ternura seguimos siendo más, y con esa resistencia que nos caracteriza venceremos a los indolentes que se aprovechan de nuestros sueños.
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