El morbo puede más

Los archivos Epstein se venden como un golpe a la impunidad, pero si la verdad llega como espectáculo y sin cuidado, revictimiza. En EE.UU., la difusión reciente de documentos incluyó datos sensibles sin proteger: nombres, rostros e incluso desnudos de víctimas. El mensaje es perverso: la vida de quienes sobrevivieron vale menos que la curiosidad pública, y la reputación de los poderosos involucrados queda tapada por el morbo.

En Ecuador conocemos ese guion. El caso Mangajo (2018-2019) mostró cómo la violencia sexual se sostiene con silencios, demoras y audiencias suspendidas; las condenas llegan tarde y no reparan la exposición ni el miedo. Y en Galápagos, la red de pornografía infantil Burdet/Cedeño (2004) que afectó a niñas de 5 a 10 años, y el Caso Isabela (2024) reveló que el paraíso turístico también puede ser territorio de captura y trata.

La justicia no puede ser un archivo que se “libera” sin ética. Necesitamos investigación diligente, protección de identidad, reparación integral y persecución de redes, no solo de individuos. Si la transparencia no cuida a las víctimas, se convierte en otra forma de explotación. Si la verdad no condena a los agresores, la justicia no está reparando nada. (O)

mi.cordero@sendas.org.ec

Lcda. María Isabel Cordero

Lcda. María Isabel Cordero