Un tres en raya

Oír a una excandidata presidencial que el personal de la Fiscalía que, previa orden judicial y con fines investigativos, allanaron su vivienda, son unos “hijos de…”, devela la calaña de nuestra casta política.

Es la política del albañal. A lo mejor aplaudida por sus seguidores, en los cuales el lavado de cerebro ha sembrado raíces profundas.

Con las excepciones de rigor, esos son los políticos que pululan. No es que nadie haya pronunciado, más de una vez, aquella frase, sino que la exclama públicamente y con tal iracundia una dama que buscaba el poder, y hasta hace poco dirigía a un movimiento político en cuyas filas militan miles de mujeres, miles de hijos.

¿No le convenía que mejor la profiriera en contra de los que, presuntamente, financiaron su campaña electoral?

II

Ecuador acaba de ver y oír a otro político que, en bermuda, con chancletas y secundado por su esposa, desafía al personal militar, y cuyas rabietas y vocabulario revelan que el poder no solo marea, sino que embrutece hasta la última neurona.

Qué desprecio por el público, sabiéndose de que eran filmados, como si el resto de ecuatorianos se dejara guiar por la imbecilidad, o le gusta aplaudir acciones ruines, propias de quienes el azar o los malos consejos les otorgan algo de poder.

Ni siquiera la pretendida defensa del hijo, supuestamente agredido por los militares que controlan el orden público, justifica tan canallesca reacción.

Y, por si fuera poco, el susodicho es aplaudido, recibe abrazos de solidaridad y palmadas de cariño por parte sus panas del movimiento, en una escena sin nombre, excepto para la vergüenza, como para que se siga expresando que la actividad política es lo peor de lo peor, o está destinada para los viles.

Que tipejos de tal naturaleza hagan actividad política y representen a un segmento de la población significa cuan bajo se ha caído.

III

En el país del pendejismo ocurren cosas inauditas. Mario Godoy, presidente de la Judicatura, llegó al cargo puesto por el correísmo. ¿Quién sugirió su nombre, y a quién?

Luego, tentado por el oficialismo se entregó a él en cuerpo y alma, tanto que quienes le encumbraron se lamentaban porque ya ni les contestaba las llamadas telefónicas. ¿Si o no Augusto Verduga?

Le cae el juicio político. Asiste a la Comisión de Fiscalización presidida por otro excorreísta, Ferdinan Álvarez. Y ahora son los correístas los que quieren comerse a Godoy, lanzando pestes en contra de Álvarez.

Es decir, correístas queriendo “comerse” a excorreístas, en especial a Godoy, por hoy defendido por el oficialismo legislativo.

Qué cambalache el que se canta en el Ecuador. (O)

Lcdo. Jorge Durán

Lcdo. Jorge Durán

Periodista, especializado en Investigación exeditor general de Diario El Mercurio