VOCES DE CIENTÍFICAS
Augusta Jiménez S.

Las mujeres investigamos y generamos impacto. Somos curiosas por naturaleza: observamos, preguntamos y buscamos respuestas a problemas reales desde el conocimiento. A lo largo del tiempo hemos desarrollado formas de alimentar, enseñar, organizar y cuidar, siempre en diálogo con nuestro entorno y con las comunidades.
Uno de los desafíos actuales es el uso indiscriminado del plástico, cuyos residuos afectan gravemente a los ecosistemas. Frente a ello, la ciencia mira nuevamente lo que antes se desechaba: cáscaras, fibras, subproductos agrícolas y residuos postcosecha. Estos materiales, considerados sin valor, son en realidad fuentes de compuestos funcionales, biomateriales y alternativas sostenibles.
Trabajar con residuos biodegradables convierte al territorio en una extensión del laboratorio. Implica reconocernos como parte de la naturaleza y transformar lo descartado en oportunidades para la salud ambiental y la sostenibilidad. No solo analizamos propiedades fisicoquímicas, sino también impacto ambiental, seguridad alimentaria y economía circular, en colaboración con agricultores, industrias y comunidades.
Películas comestibles, envases, materiales de uso cotidiano, hilos y otros productos surgen de estas investigaciones, muchas veces en contextos de financiamiento limitado. Apostar por esta ciencia es impulsar sistemas productivos más justos, responsables y respetuosos con el planeta. (O)






