El sueño de las naciones

El mundo material en el que vivimos, nos ha obligado a pensar o actuar dentro de un marco de estricto pragmatismo, arrebatándonos de esta manera un valioso don natural, la capacidad de soñar.

El hombre vive en un mundo real, pero tiene la capacidad y la tendencia a soñar con otro mundo. Una de las diferencias entre el hombre y los monos, es que los monos están simplemente aburridos, en tanto que el hombre posee aburrimiento más imaginación.

En este mundo todos sueñan con ser alguien, en tanto ese alguien no sea él mismo. Este rasgo humano se debe a nuestro poder de imaginación y capacidad de soñar. Cuanto mayor es el poder de imaginación de un hombre, tanto más está insatisfecho.

Las naciones tienen sus sueños y el recuerdo de ellos persiste a través de generaciones y siglos, algunos de éstos, son sueños nobles, otros, malignos.

En mi criterio, los sueños de conquista, de ser más fuerte y más grande que todos los demás, tanto en el plano individual como colectivo; han sido siempre malos sueños.

Hay buenos sueños como los de un mundo mejor, de menor crueldad e injusticia, pobreza y sufrimiento; y de naciones que vivan en paz unas con otras. Desafortunadamente, los malos sueños tienden a destruir a los buenos, existiendo una lucha constante entre ellos.

Recordemos que la naturaleza gobierna por medio de mudanzas este mundo, al tiempo borrascoso sigue la serenidad, después de haberse sosegado el mar vuelve a agitarse, unos vientos soplan después de otros, al día sigue la noche, la perpetuidad de las cosas se sostiene por la sucesión de los contrarios.

Aprendamos a vivir en paz, luchemos para dejar de caminar en medio de aturdidos fragmentos de un mundo que perece en llamas, soñemos con un Ecuador donde la justicia no viva en cautiverio del poder político, o de la narcodelincuencia; donde nunca más tengan su estancia el autoritarismo, el cinismo y la corrupción. 

La gente no sale de la pobreza porque la llenen de subsidios o de bonos, lo importante es el empleo y las remuneraciones dignas, y esto no es posible sin estabilidad macroeconómica, sin inversión y sin crecimiento económico.

El sueño de vivir en una nación donde reinen, la paz, la justicia y la libertad, sería una realidad, si sus gobernantes dirigieran el rumbo de la nave del Estado a un puerto seguro, donde prevalezca la democracia, la justicia, la equidad, la dignidad, y si elevaran el nivel educativo de las masas.

Los valores humanos nunca deben ser estrechos y particulares, nunca deben estar orientados a satisfacer sólo las aspiraciones de los individuos, de grupos, de razas, de naciones o de ideologías. Los valores humanos deben ser universales.  (O)

Dr. Hernán Abad

Dr. Hernán Abad

Médico Neumólogo, Postgrado Universidad de Chile. Socio fundador Academia Ecuatoriana de Literatura Moderna e Historia. Miembro activo del Club de Leones de Cuenca.