Galton sostiene que los rasgos individuales importantes de la personalidad de una raza se codifican en la cultura y, es esta; la matriz de reproducción de los pueblos en el tiempo. La cultura expresa lo que un pueblo siente, cree y busca; y, lo hace desde el lenguaje como forma de crear, contar y registrar.
La cultura es, por tanto, la bisagra que juega a suerte de articulador gregario; como feine Ken Mogi el Ikigai, un núcleo cognitivo del comportamiento alrededor del cual se organiza la vida.
Ikigai es cultura, en tanto plataforma que sostiene el conjunto de relaciones que dan vida y sentido a una comunidad; es cultura en tanto constituye la matriz de significados que la describe; es cultura en tanto estructura un conjunto de usos, costumbres y tradiciones que describen y dan forma a la conducta; individual y colectiva de los miembros de cada comunidad.
El Ikigai es una cultura que se escribe, describe y práctica en la intersección de cinco pilares: la humildad; la sumisión del ego; armonía y la sostenibilidad; descubrir el placer de los detalles y aprender a ubicar la consciencia en el tiempo presente.
La humildad, desde la perspectiva del ikigai nace del compromiso y el empeño, que se expresan en el orgullo por lo que se es, por lo que se hace; pues y desde la perspectiva de Golda Meir, la humildad es un privilegio de la grandeza, que nace en la identidad y el orgullo de conocerse, reconocerse y aceptarse desde nuestra propia naturaleza como la mejor versión de nosotros mismos, pero en construcción permanente.
El primer pilar del Ikigai, la humildad me recuerda el principio mismo del espíritu del oráculo que nos reta e invita al conocernos, vencernos, superarnos; como espiral del aprendizaje en camina la vida.
Las ancestrales sabidurías concentran su atención en la acumulación del conocimiento y el crecimiento del ser, más allá de la avaricia y la gula de un modelo gastado deshumanizante e individualista; la modernidad nos invita a repensar y repensarnos, reinventarnos desde los principios ancestralmente conocidos, pero olvidados por un modelo que calcula en lugar de imaginar… (O)









