Siempre miramos y comparamos los anteriores tiempos y sucesos. La comparación entre circunstancias pasadas y actuales, los personajes que influyeron y escenarios, se nos vuelven inevitables y más si vamos o somos viejos.
Las autoridades que en momentos pasados llevaron las riendas de la ciudad y provincia, no pueden ser mejores ejemplos de mesura, honorabilidad y talento, lo que hicieron que seamos siempre el ejemplo a nivel nacional. No los nombro y con mucho respeto, pues podría hacerlo por tenerlos presentes, a los que partieron dejando su nombre en bronce y otros que aún siguen su vida honorable en estos instantes.
Imposible imaginarnos tener como nuestro alcalde a alguien como don Aquiles Álvarez, el que ya va acumulando tres causas penales con prisión preventiva, junto con sus hermanos de trafasías, que, con una viveza digna de un Novel, compraban diésel subsidiado al estado y lo vendían a precio de mercado a navíos acoderados en nuestros puertos y además para industrias donde es indispensable el combustible para caminar sus negocios. Imposible imaginarnos una ficha de estas al frente de los destinos de Cuenca. Ahora a sus compinches les duele que esté en la cárcel del encuentro, rapado y encerrado sin poder salir mucho al sol, púes es la cárcel, señores, y ponen el grito al cielo por que le quitaron su biblia, según dicen, biblia que pregona el no robaras, cosa que para ellos no existe.
Con tal cantidad de dinero que debían esconder, florecieron las bombas de gasolina y negocios de todo tipo, donde depositaban los dólares, lavando dinero y borrando su ruta. Seguramente pensó, que de alcalde se le allanaba el camino y podía enriquecerse mucho pero mucho más. Se le durmió el diablo, pues hoy, si la justicia es tal, no podrá ver la luz de las calles guayacas en unos cuantos años, cosa que tiene y debe ser cumplida por todos estos malhechores ladrones.
Las autoridades deben ser dignas y honestas y no solo aparentar, pues apenas tienen el nombramiento que en realidad les queda holgado, cometen actos reñidos con la elemental conducta. Es el caso de nuestra viceprefecta, Alexandra, que sin querer tirar más leña al fuego debo decir, que también tiene reclusión por 30 días, por manejar borracha y además por audaz de querer pasar el momento, dando datos falsos y nombres diferentes.
¿Qué ejemplo podemos dar a nuestros jóvenes y ciudadanía? Me parece que, por dignidad, la más elemental, debería renunciar. Perdone la franqueza. (O)







