En un libro de ensayos cortos de Irene Vallejo, “El futuro recordado”, hay uno dedicado a los “lameplatos” en el que dice que “el adulador es la persona que quiere conseguir ventajas recurriendo no a la valía propia, sino a la vanidad ajena.”, que son “traficantes de halagos” y que “la adulación siempre busca beneficios”.
El día que leí esto fue el mismo en el que servidores públicos de la Municipalidad de Cuenca, dejaron sus puestos de trabajo -voluntariamente o presionados- para hacer una marcha de respaldo a quien hoy es su jefe.
Si cualquier persona cree que debe expresar su apoyo a otra en una manifestación callejera, está en su derecho pero debe hacerlo fuera de horas de trabajo. Si laboraran en una empresa privada no obtendrían permiso para el evento, pues no es fuerza mayor, ni justifica, pero como lo que se afectan son servicios públicos no importa.
No convence la “explicación” de la directora de talento humano, pues los permisos deben ser solicitados con anticipación y aprobados antes de hacer uso de ellos.
Los resultados de la investigación dirán si hay enriquecimiento ilícito o no de Zamora. Mientras, los servidores públicos trabajen, se lo deben a la población a la que teóricamente sirven –esto aplica a nivel nacional-. (O)





