Posiblemente alrededor de los años ochenta, puede ser que me equivoque en unos picos, no era nada del otro mundo ver al conductor de un vehículo fumando mientras conducía, pero con guaguas adentro del vehículo; como tampoco llamaba la atención que se fume al interior de un cine, en una terminal aérea o inclusive al interior de un avión en vuelo, de hecho, había en los aviones zonas para fumadores y no fumadores. Más o menos por aquella misma época comenzó el uso de los cinturones de seguridad en los vehículos y hoy ver a un conductor o un pasajero de un vehículo, sin cinturón de seguridad, constituye más bien la excepción, y no la regla.
Hay otras situaciones en que se han dado cambios, pero no tan definitivos y radicales como los mencionados. Se continúa, por ejemplo, irrespetando las señales de tránsito, los límites de velocidad, no se utilizan los pasos peatonales, no se respetan los horarios establecidos. Prevalecen aún las actitudes hostiles en las gestiones públicas. La palabra empeñada sigue siendo una pieza de museo.
Y más bien hay otras circunstancias en que la situación ha empeorado, y me refiero al ámbito de la corrupción. Si antes, por ejemplo en determinado cantón, se sabía que en tal o cual institución se daban prácticas reñidas con la moral y las leyes, pues hoy, ya no es una sino son varias las instituciones envueltas en conductas corruptas. Y no se trata de una percepción antojadiza, no, ahí están las noticias diarias: irregularidades detectadas en tal empresa pública, fugado el presidente o director de tal otra institución, contraloría determina responsabilidades penales para tal funcionario, asociaciones para delinquir, cohechos, enriquecimiento ilícito, contratos truchos, grilletes de adorno, etc.
Claro que en el caso de la fumada en el carro de la familia y lo de los cinturones de seguridad, no había dinero de por medio, pero que se cambió, se cambió. Será posible que las nuevas generaciones aprendan, desde chiquitos, que las ganancias hay que obtenerlas por la vía sana y trabajando duro, y que únicamente el respeto a la ley y la moral nos volverán una sociedad respetable y digna? (O)







