Nunca aprendimos

Pese a que la vida es unidireccional y que partimos con las manos vacías de materialidades, nunca aprendimos a respetarnos ni a respetar a los demás. Nos olvidamos de nuestra fragilidad en términos de lo efímeros que somos.

Globalmente, vivimos en un sistema que valora el crecimiento económico constante y ciego, bajo patrones de consumo desmedido. Pero, al hacerlo, perdemos esa conexión con la naturaleza y con lo precario de la vida. Sí pensamos más en sostenibilidad, en ciclos, en reparar, reutilizar, podríamos vivir de una forma más armónica con el planeta, lejos de estar pensando en otro inexistente como futuro asiento de seres vivos.

La evolución es tan añeja, como en pensar que los primeros Homos sapiens modernos, aparecieron en África hace aproximadamente 200 mil a 300 mil años. Desde ahí, hemos ido evolucionando y expandiéndonos por todo el planeta.

En términos geológicos, es una presencia relativamente reciente, pero a la vez muy significativa. Todo el proceso de aprendizaje es tan largo como la existencia de la vida, no obstante, no ha sido suficiente para que la humanidad, actúe de manera correcta, respetando todo y a todos, prima el proceso ególatra y el poder político acompañado del económico ciego, a como dé lugar.

No importa ni la guerra, ni el hambre, la vulneración de los más elementales derechos humanos, ni el genocidio provocado por la ambición del poder, la avaricia de los recursos naturales. La praxis de la geopolítica, puede llevar a prácticas corruptas con empobrecimiento de muchos y la erosión de la confianza pública y el bienestar común.

Hoy quizá como nunca, la política y los políticos nos obsequian verdaderas sorpresas que rayan con el irrespeto a los electores, cuyo pecado es creer y seleccionar en una pobre democracia con no siempre los más probos, llegan quienes mienten a raudales, talvez más tarde serán tiranos y en vendedores de ilusiones.

Confiar el país, la provincia y la ciudad y su futuro en el voto de quienes desconocen de economía, política, y conducción holística, en donde prima la improvisación y luego arriba el lamento por los resultados, por los sobreprecios, por los engaños y por la crisis generalizada. (así pensó Sócrates).

Estemos pendientes del tratamiento que se hace de nuestros bienes como son el agua y el futuro de nuestos descendientes, existen muchos intereses ocultos bajo la mesa. (O)

Dr. Eduardo Sánchez

Dr. Eduardo Sánchez

Doctor en Química por la Universidad de Cuenca. Excatedrático de la Universidad de Cuenca. Director del Proyecto “Reproducción de orquídeas por semillas”. Conferencista y articulista internacional.