La Torre de 300 metros

El martes se celebró el aniversario número 137 de la Torre Eiffel. Luego de 2 años y 2 meses, se terminó de construir el 31 de marzo de 1889. Gustave Eiffel la inauguró ese mismo día desplegando una bandera francesa en la cima acompañado de sus colaboradores, los 300 obreros que la levantaron y funcionarios del Ayuntamiento de París. La “Torre de 300 metros” iba a ser la estrella de la “Exposición Universal de París” que se inauguraría unas semanas más tarde. 

Originalmente fue de color rojo. Un rojo propio de la pintura antioxidante que se aplicó a las piezas metálicas de hierro antes del montaje. Este sería el primero de sus siete colores oficiales. “Debemos insistir en la importancia de la pintura en la conservación de una obra metálica y de que cuanto más meticuloso sea el trabajo de pintura, mayor será su vida útil”, expresó Eiffel, el día de la inauguración. 

En 137 años esta torre ha sido repintada en veinte ocasiones. En el 2019, se inició su vigésima campaña de pintura; una campaña sin precedentes por su magnitud y complejidad que incluyó por primera vez el decapado -eliminación de la costra de impurezas formada en las capas de pintura que recubren la superficie de cuerpos metálicos- de parte de su estructura. Y con motivo de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París en el 2024, el mundo pudo admirar a la Torre luciendo su nuevo y radiante color amarillo-marrón. 

Cuando se nombra a París, la Torre Eiffel suele ser la primera imagen que viene a la mente. Sin embargo, poca gente recuerda que aquella estructura de hierro de 300 metros se levantó pensando en una vida útil breve. Gustave Eiffel pensó que, si el monumento le era útil a la ciencia, esto la protegería de sus detractores y extendería su permanencia. Desde su inauguración, fue utilizada para radiotelegrafía y pruebas meteorológicas. El propio Eiffel instaló una oficina en el tercer piso donde coordinaba estudios astronómicos. Estas actividades le dieron una utilidad práctica que complicó la idea de derribarla en 1909. Originalmente estaba proyectada para permanecer solo veinte años. Pero hoy es un símbolo mundial, uno muy diferente a su destino inicial. (O)

Lcda. Bridget Gibbs

Lcda. Bridget Gibbs

Periodista y escritora. Norteamericana de nacimiento, pero cuencana de corazón. Radicada en Cuenca desde hace 45 años. Lleva una década colaborando con la página editorial de El Mercurio.