Pensar en títulos de literatura infantil podría representar una actualización digital para muchos. Los nombres de grandes escritores de un canon clásico se han mantenido en el reconocimiento público con el paso de los años. Es como si una rueda girara entre maestros y los maestros de sus maestros. Hoy, los Cuentos de los Hermanos Grimm, Mujercitas, Tom Sawyer, siguen su preciado camino. Mas la maravilla de una literatura propia, proveniente de grandes mentes, artistas y profesionales, con la opción de mostrar una realidad socio cultural capaz de provocar identidad entre el lector y lo que lee, lleva a enriquecer el pensamiento crítico y desarrollo intelectual de niñas y niños de una manera especial en la que no se trata de dar énfasis solamente a una moraleja, sino de crear, junto al pequeño lector, una visión y reflexión propias, haciéndolas vida.
Esto ocurrió con la obra Pepitas de Calabaza del cuencano Oswaldo Encalada, la cual pertenece a la línea editorial La Caja Mágica, de la Casa Editora de la Universidad del Azuay. ¡Qué linda historia para tratar con niñas y niños! Va bien para pequeños, así como para los -algo difícil de complacer- preadolescentes. Yo misma siendo mujer hecha y derecha, he disfrutado de esta lectura, reconociendo los toques que se dan a nuestra realidad en cuanto a productos, lugares, modos de hablar. Por supuesto, también viajamos con mis hijos hacia la luz interior del saber tras leer este librito, y no malinterprete este diminutivo, pues lleva calidad y cantidad sin asediar. Es más, hacer unas actividades de mediación lectora con los pequeños sobre la importancia del uso de la buena palabra, buscar analogías a las pepitas de calabaza para decir qué simbolizan en nuestra vida, asemejar si hay cebollas que nos hacen llorar, encontrar el lado tierno y correcto sobre quién da una mejor respuesta, son algunas de las tantas ideas que se encuentran en este ágil y genial cuento infantil.
En este caso, los pequeños no solo se placen en el desarrollo del cuento, también aprenden: a escribir, a expresarse en tiempo y forma correcta, a reconocer su ciudad y frutos de nuestra tierra. Algunas reflexiones que mis hijos compartieron fueron: para mí las pepitas son todo lo que nos da sabor. Y otro, yo creo que las pepitas de calabaza se refieren al alma. (O)




