Desde que recuerdo, el Puente del Arco es un sitio emblemático de Cuenca, a su cobijo pasábamos hacia las aguas termales de Baños y a la propiedad de los amigos Carvallo Álvarez en Yanuncay, hoy Quinta Lucrecia; puntual entrada Sur a la ciudad, saliendo bajo su Arco divisamos las cúpulas de la Catedral Nueva de regreso de Loja; hace más de 60 años, con Manuel Muños Cueva pasamos, a su sombra, para conocer la Quinta de su Maestro Jesús Arriaga; desde ahí Juan Antonio Neira me explicó la historia de la primera planta eléctrica de Cuenca; Arco señuelo de poetas y bohemios, ahora, referente de un parque inclusivo para la ciudad.
Tiene como punto central el Puente del Arco sobre la “Carretera Sur” hoy Avenida Loja, sitio en el que confluyen la avenida Diez de Agosto y el Corredor del río Yanuncay y en su entorno, hitos históricos de la ciudad como La Casa de Jesús Arriaga, la antigua Empresa Eléctrica inaugurada en 1914, el puente sobre el río y sus orillas, parque lineal por un lado y por el otro el Barranco del Yanuncay. Ojalá la vieja casona de la antigua hidroeléctrica, restaurada y puesta en valor como Museo de la Electricidad, algún día, se integre al moderno Parque del Arco unidad recreativa que, entre senderos, terrazas, rampas, jardineras, espacios verdes sembrados de plantas nativas y bosque de eucaliptos, dispone de un espacio de juegos infantiles, de una zona de actividad física para jóvenes, juegos biosaludables para adultos mayores, y el gran Mirador en la parte alta con una vista especial a la Casa de Jesús Arriaga y del río Yanuncay con la ciudad creciendo hacia las faldas del cordón montañoso con Ictiocruz, Monjas y El Calvario al fondo en el horizonte.
El Parque del Arco, así concebido, también reivindica momentos claves del desarrollo tecnológico y cultural de la ciudad, como la historia de la electricidad en nuestra urbe, de la expansión urbana y conectividad, contribuciones al desarrollo cultural puesto que el Padre Jesús Arriaga fue un estudioso de nuestra historia, lingüística, arqueología, botánica, erudito como era, y su casa restaurada es un vivo testimonio arquitectónico, paisajístico y cultural de Cuenca. (O)










