El evento deportivo más importante de los últimos años y quizás el más controversial, por la dinámica de su logística, los precios altos de las entradas y la expectativa de 48 países, algunos, que nunca han estado en una cita ecuménica, es el mundial de fútbol 2026.
Constituye una aberración que el valor mínimo de una entrada haya sido de 600 dólares, pudiendo llegar en algunos casos a 60.000 dólares; para la final en primera fila podría costar hasta 2 millones. Solamente el 10 % de las entradas estaban controladas en su precio; el 90% se vendieron de cualquier forma, fomentando una especulación nunca vista.
El afán del mercader del fútbol Gianni Infantino presidente de la FIFA, le ha convertido a este mundial en algo inasequible para nuestra gente hispana, quienes anhelaban ver al menos un partido de su equipo favorito.
Una escalada de costos en todos los servicios ha tomado cuerpo en el mundial. La distancia entre ciudades y los precios altos de los pasajes aéreos y de tren, son escandalosos. Comentaba un ecuatoriano: un ticket de tren en New York, que para trasladarse al estadio costaba normalmente 12 dólares, hoy llega al astronómico valor de 150 dólares; el vuelo a Filadelfia desde la capital del mundo pasó de 60 a 400 dólares. Termina ocurriendo que, en Qatar, considerado hasta hoy el mundial más costoso, los precios en servicios no llegaban ni a la mitad de los de ahora.
Además, se rumora, que el Servicio de Control de Inmigración (ICE, por sus siglas en inglés) va a estar fuera de los estadios persiguiendo a indocumentados. El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, quien tenía visa oficial de la FIFA y papeles en regla, considerado el mejor de África pitará la final de la Supercopa de Europa entre PSG y Aston Villa el próximo 12 de agosto, pero fue impedido de entrar a Miami por “condiciones de seguridad”.
Al común de los ecuatorianos que no estamos en EE. UU. nos tocará ver por televisión en señal abierta, 40 partidos por la cadena TA. Se comenta con fuerza que podría darse la restricción en bares y restaurantes del país del norte para no abrir la señal, si los locales no tienen el permiso de la FIFA, o más claro del capo Infantino, con lo cual se afectaría a grupos de familiares y amigos que pensaban reunirse para esta ocasión. ¡Qué tristeza!
En el plano estrictamente futbolístico, el equipo ecuatoriano es considerado como nunca, favorito para llegar a instancias finales del certamen. Sus individualidades como Moisés Caicedo, Willian Pacho, Piero Hincapié entre los más destacados configuran un equipo con experiencia mundial. Pero debemos ir librando escollos; el primero de estos será el difícil encuentro de mañana contra Costa de Marfil, un equipo amalgamado con una fortaleza física envidiable.
La ilusión no se pierde nunca, aunque acudamos a un mundial desproporcionado en su afán económico de crear fortunas incalculables para sus organizadores. Mantendremos una inusual semiparalización de nuestras actividades por más de un mes. Luego, la vida tendrá que seguir. (O)










