A propósito de la resolución emitida por el Tribunal Contencioso Electoral, por medio del cual, se admite la violencia de género femenino causado por el Alcalde de Cuenca, es oportuno mencionar que, esta situación en contra de la mujer es un problema a nivel local, nacional e incluso mundial. Empero, nos preguntamos: ¿y la violencia de género contra los hombres?
Esta interrogante genera algunas aseveraciones a saber: que los hombres como seres humanos también sufren de violencia de género, pero que está subestimada, subregistrada, no denunciada, silenciada y hasta tolerada en función de que la sociedad hasta “cierto punto” es MACHISTA, que no siempre admite que los hombres también podrían o sufren de violencia generada por las mujeres. Esta violencia se conoce más de una manera indirecta que por denuncia de los agredidos, sobre todo, en la política nacional y en el interior de las familias ecuatorianas. Pero, como que la sociedad: “MIRA AL OTRO LADO” cuando se da estas violencias.
Los hombres víctimas de las mujeres no denuncian por vergüenza, miedo a ser estigmatizados a sabiendas que vivimos en una cultura patriarcal, que no admite afrontar una “realidad problema”. No queremos hacer conciencia que, potencialmente, todo ser humano en ciertos casos se convierte en agresor. La sociedad muestra, cada vez más, la violencia contra la mujer, pero a su vez encubriendo y por ende subregistrando la violencia de mujeres contra los hombres, que se sucede con mayor frecuencia en relaciones de pareja y en el entorno de hogar. La situación llega al extremo hasta de aceptar incómodamente la palabra de “machista” y no así de “marica”: como término despectivo y homofóbico, que conlleva a esconder o solapar una VIOLENCIA DE GÉNERO A MASCULINOS que con seguridad convive y solapada en muchas familias e incluso en la política ecuatoriana.
En nuestra sociedad, de seguro esta apreciación generará una serie de comentarios, que es “hasta cierto punto” lógicos en un conglomerado en donde siempre se pensó y aceptó que: únicamente el hombre es el agresor y la mujer la víctima, y que lo contrario no existe, o no puede darse en concordancia de aceptar que hay un género femenino “débil”. Todos los seres humanos tienen, potencialmente, las mismas virtudes y defectos, y, por ende, están inmersos en los considerados de la justicia sea hombre o mujer; lo que ratifica la existencia de violencia de género contra el hombre.
Auguramos que, este comentario no se interprete al antojo y peor que se considere como la excusa para revanchismos sobre todo en nuestra política que se aprovecha, muchas veces, de lo inesperado y de ardides para sacar réditos personales o de grupo. En este marco, es justo y legal manifestar que la Alcaldía en Cuenca le corresponde a una mujer, así evitando leguleyadas que también son muestras de violencia de genero femenina.
La ley si existe “PARA TODAS Y TODOS”, frase o estribillo de un conocido y añejo político. ¡Que así sea ¡ (O)









