Nuestra honrosa participación en el mundial terminó con una derrota clara de superioridad del cuadro mejicano. Que el futbol es pasión de multitudes, nunca se demostró más claro que hoy. Su desarrollo paraliza al mundo y cambia cosas trascendentes del mundo conflictivo, tanto de orden político, bélico, social y mueve astronómicas cantidades de dinero a lo ancho del mundo y sus naciones. Los organizadores, FIFA y más, son dueños de cuentas bancarias que se nombran como las más ricas del planeta. Las grandes concentraciones en lugares públicos y también en la casa de amigos, es la tónica para gritar voz en cuello los tiros al arco que se sospechan goles. Compartir festines y tomar tragos y cervezas, alegran al pueblo que ven el campeonato y sus muchos aspectos, como un escape a sus atribuladas existencias. Las camisetas son la tónica generalizada y los comentarios, sino discusiones sobre los partidos, jugadores, árbitros y resultados, son lo prioritario del momento.
Todo evoluciona y los que nos contamos entre el grupo de la tercera edad, non deslumbran los alcances que se muestran hoy. Una pelota con chip que puede mostrar velocidad, trayectoria, lugar exacto y más entre los pies que la patean, es una realidad. El VAR infalible desarrollo, que, basado en avances de cámaras y monstruosas visiones del instante, confirman si existe o no determinada pena, cosas que al ojo del árbitro le es imposible visualizar. Una punta de un zapato o un ligero toque de una mano, fueron en algunos momentos la causa de anulaciones de goles cantados y penales invisibles al ojo humano. El árbitro es ya, una marioneta llena de chips y sensores auditivos y ópticos, que le ayudan a tomar conciencia de su conducta en décimas de segundo de ocurrido el suceso. Tras todo esto, sin duda existirán millones de cámaras y personas prestas al examen minucioso del juego.
Las grandes y poderosas compañías de trasmisión, también tienen su agosto y no existirá casa donde no se vean en pantallas gigantes previamente compradas, dejando de comer y a plazos, para ver con el más mínimo detalle las acciones gracias a cámaras tan poderosas y claras, que se logra ver un pedacito de llano en los churos de los afros o el moco que es expulsado, raudo y presto de las narices de los sudorosos jugadores.
Se terminó, pero gozamos, nos entusiasmamos, bromeamos con amigos desde los chats, otro adelanto sin precedentes y hoy nos toca ya, con menos furor, ver quién será el campeón mundial.
Hagan sus apuestas. (O)






