Nos despertamos del sueño luego de la paupérrima participación de nuestra selección ecuatoriana, en su quinto torneo mundial, y nos volvemos a ubicar en el contexto de la realidad futbolística ecuatoriana. El balance de sus cuatro partidos deja mucho que desear, quizá la única satisfacción que nos dieron a los aficionados fue el triunfo sobre Alemania. A las claras nos han demostrado que aún no estamos listos, para llegar a instancias finales en un torneo mundial de esta naturaleza, tal como nosilusionaron y nos habían prometido el técnico, los jugadores, dirigentes y muchos comentaristas deportivos. Las 2 derrotas, un empate y el triunfo conseguidos por el equipo al mando del argentino Beccacece y su cuerpo técnico, nos dejaron observar la incapacidad de llegar a mantener un verdadero esquema y patrón definido dentro del campo de juego. Obviamente y con todo respeto consideramos que, a parte de los jugadores, el entrenador es el culpable de este fracaso, ya que, a más de concederle todos sus pedidos y exigencias, dispuso de casi 2 añospara amalgamar a este grupo de jugadores y darle una verdadera identidad. Mi criterio muy personal es que la Federación ecuatoriana de futbol, no está trabajando con la verdadera seriedad y responsabilidad que exige este cargo, ya que tuvo el tiempo suficiente para analizar y cambiar la línea de estrategia, pero nunca lo realizó. Fue obvia la temprana eliminación ya que, el entrenador en su desesperación comenzó a probar sus experimentos, realizando variantes muy tardías, lo que no mejoró en nada la reacción del equipo, que además careció totalmente de garra, coraje y amor propio por la camiseta y el país al cual representan. No pudimos mantener esa fortaleza defensiva comanda por Moisés Caicedo, William Pacho yPiero Hincapié, los cuales mostraron real valía en los 18 cotejos de las eliminatorias, y que en este torneo fueron unos ilustres desconocidos. Si en el futuro nuestro país quiere tener buenos resultados internacionales en el futbol, la Liga Pro y la Federación ecuatoriana deben trabajar mancomunadamente, haciéndose cargo de futbolistas con talento de las divisiones inferiores, y contratando técnicos de prestigio y con mucha experiencia, que nos trasmitan sus conocimientos y nos dejen verdadera enseñanza; ya que, si seguimos asistiendo a estas contiendas mundiales como simples competidores, nunca cambiará nuestra realidad futbolística. (O)






