Las democracias mueren cuando las instituciones responden a los intereses de quien gobierna.
En Ecuador las señales son cada vez más difíciles de ignorar. La negativa del CNE a dar paso al proceso de revocatoria del mandato presidencial, los obstáculos para la inscripción de organizaciones políticas vinculadas al correísmo y a sectores de centroizquierda, las acciones desproporcionadas contra alcaldes de oposición con posibilidades de reelección y, en contraste, la rapidez con la que se aprueban iniciativas afines al discurso oficial, pero dibujan un escenario preocupante. ¿ por qué unas iniciativas encuentran las puertas abiertas mientras otras mueren antes de nacer?
Cuando los organismos de control dejan de garantizar igualdad de condiciones y decide quién puede participar y ejercer derechos políticos, la democracia pierde su esencia. Las elecciones dejan de ser suficientes si la cancha esta inclinada antes de que se emita un solo voto.
Cuando la ley deja de aplicarse con el mismo rasero para todos, deja de existir un Estado de derecho y comienza a consolidarse otra cosa. La pregunta ya no es si debemos preocuparnos, sino cuánto tiempo más estaremos dispuestos a llamar democracia a un sistema que cada día se parece menos a una. (O)
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