El perdón

El perdón es capaz de romper la cadena del rencor, sanar las heridas y conseguir exaltar la paz interior y el bienestar. Practicar habitualmente el perdón tiene un impacto profundo, psicológicamente, reduciendo el estrés, la ansiedad y la hostilidad. Reconstruye la confianza, mejora las relaciones y mantiene la estabilidad familiar. “El perdonar de corazón” mejora, sin duda, la salud. Este proceso voluntario aleja el resentimiento y la ira, y sobre todo, los deseos de venganza, y reduce el sentimiento de culpa.

El perdón ayuda a aceptar el daño que hemos recibido. Para Deepak Chopra, “el perdón no es justificar el daño ni buscar la reconciliación, sino un acto de liberación personal; dejar de juzgar y asumir la responsabilidad de sanar”. Dice que el perdón restaura el amor, reconstruye la confianza, permite continuar con la relación de forma más estrecha, mejora la salud cardiovascular y el sueño. Concluye afirmando que el resentimiento nos bloquea e impide avanzar hacia una vida espiritual plena.

El perdón tiene la capacidad de transformar el odio y sanar las heridas; ayuda a dejar de cargar sobre nuestros hombros el peso del resentimiento. Todos nosotros, a lo largo de la vida, hemos lastimado; sin embargo, no es importante el error cometido, sino la capacidad de reconocerlo y aceptar el perdón. Es cierto que el perdón no cambia el pasado, pero sí cambia el presente y el futuro.

Aprender a pedir perdón y reconocer nuestros errores requiere valentía y humildad para reconstruir la confianza. En esta sociedad en la que vivimos, se requiere más comprensión, y si cada uno hace el esfuerzo de perdonar, se puede construir una amplia comunicación y mayor unidad. Al pedir perdón, se muestra fortaleza; es un regalo del corazón. Las cicatrices profundas que no se ven son heridas que dejan las palabras que rompen el alma, y cuando se acepta el perdón, nos liberamos de los sentimientos negativos. (O)

Dr. Nicanor Merchan Luco

Dr. Nicanor Merchan Luco

Periodista. Licenciado en Humanidades. Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Máster en Antropología del Desarrollo y Doctor en Arqueología. Se desempeña como director de El Mercurio. Escribe, principalmente, sobre temas ambientales.