Detalles artísticos. Parte 2

Retomando el tema, los tiempos y todo cuanto ocurre alrededor de una sociedad y una época influye en el aprecio artístico, ya sea desde quien observa una obra, o el mismo creador. Que las condiciones en las que Miguel Ángel pasó años pintando la Capilla Sixtina nos parecen hoy desastrosas, sí. Que las herramientas de trabajo como un protector para los ojos o una mascarilla para no tragar el polvo de las piezas talladas hoy son fundamentales, sí. Que han existido las mismas consideraciones hacia el artista, su inspiración, o su tiempo antes y ahora, no. Las actividades han cambiado, los ritmos se han acelerado, las perspectivas creativas evolucionan, la sociedad en sí, mejora y se acopla conjuntamente al arte para dar un resultado acorde a lo que gusta y se necesita.

Hay dos momentos importantes en estas permutas artísticas. El primero es el Renacimiento en el que la razón y el ser humano pasan a ser el centro del arte y se busca esa proporción física y la armonía que ya he mencionado sobre las obras de la Antigua Grecia, dejando a un lado el enaltecimiento de lo divino. El otro, es el Vanguardismo con el cual se da paso al cubismo, al impresionismo, y entonces la meta ya no es acercarse a la realidad, sino presentar algo más fantástico y surreal, abriendo camino a una subjetividad profunda y, por ende, a un aprecio muy personal sobre qué es arte.

Por lo mismo, nuestra valoración sobre la belleza estética se moldea acorde al tiempo que se vive, y aparecen sobre la mesa los elementos discernidos que provienen del conocimiento y los estudios hechos al respecto (como las distintas corrientes artísticas). Cómo es el comportamiento de una comunidad, cómo se desarrolla el urbanismo de una ciudad, el crecimiento demográfico de una zona, las estaciones y clima de cada lugar, la fe de un pueblo, la opresión política… todo influye sobre cómo se oferta y demanda una expresión de arte. Pero por favor, las manos que esculpen mil pétalos en una columna, o tallan un bosque en una sola pieza de madera, ofrecen más que un encargo pagado. El artista se da a sí mismo en una obra bien acabada. Deja su huella, su talento, su corazón. La próxima vez que escuche constreñir una explicación sobre una obra de arte al dinero, recuerde estos artículos, y si es posible aporte una reflexión. (O)

Lcda. Estefani Chalco

Lcda. Estefani Chalco

Magister en Gestión Cultural, Licenciada en Estudios Internacionales y Comercio Exterior. Ha ejercido funciones en el sector público y privado ante organismos internacionales. Gestora de proyectos sociales.