Con verdadera preocupación miramos el crecimiento de nuestra Cuenca, que dejó de ser la pequeña urbe para convertirse en una ciudad intermedia, con expansión e influencia regional, un centro urbano emergente en transición a una complejidad mayor en lo económico, territorial, solución a sus múltiples problemas, planificación ordenada y respetuosa, disciplina por parte de sus pobladores, respeto a la jurisprudencia, ágil y ética atención municipal, verticalidad en la aplicación de ordenanzas, manejo técnico por parte de competentes profesionales y profundo conocimiento de quienes llegan a ser cuerpo edilicio y por ende conducen el funcionamiento de la Municipalidad.
Todos los días escuchamos de la gran conflictividad en la que nos encontramos inmersos. La ciudad se dirige cinéticamente a un tamaño muy crítico, un millón de habitantes. Esto significa que su manejo y conducción, se torna muy difícil. Las dificultades son de variado rostro, así podríamos citar: movilidad y congestión, servicios de agua potable y residuales, basura, seguridad, calidad del aire, control del ruido, construcción de vivienda, creación de parques y espacios verdes, manejo de ríos y prevención del estrés hídrico y servicios, pérdida de áreas verdes, desigualdad territorial, etc.
La ciudad es una creación de hace 5500 años, en lo que es Irak, con ciudades como Uruk y Ur, como resultado de la agricultura y ganadería, que produjeron excedentes. Hoy se busca frenar la expansión desordenada, reutilizar suelo ya urbanizado y priorizar vivienda cercana a servicios, con transporte público eficiente. Tener ciudades compactas, caminables y con mezcla de usos, para evitar depender tanto del auto y reducir el impacto ambiental.
Como defectos que atentan nuestro futuro, debemos citar que falta planificación, como la hecha por el Arquitecto y Urbanista uruguayo Gilberto Gatto Sobral, quien, en 1947, presentó el anteproyecto del primer Plan Regulador. Buscaba ordenar el crecimiento hacia El Ejido, crear una red vial moderna y reservar áreas para equipamientos con el concepto de ciudad jardín.
Además, ya es hora de poner coto al NOISMO, tan cultivado en nuestra sociedad, para unirnos con colegios profesionales, universidades, autoridades, ciudadanos de a pie, todos con un norte único y distanciado de diferencias políticas, que impiden el desarrollo armónico y válido de nuestra Cuenca y región austral. (O)




