Lao Tse fue un sabio que vivió en el siglo VI a. C. en la antigua China. Fue el creador del taoísmo y autor de la obra Tao Te Ching, cuya influencia ha sido muy importante hasta nuestros días. Enseñó que todo es causa y efecto y destacó la importancia del autoperfeccionamiento. Sostuvo que la vida diaria debe vivirse en armonía, aplicando la acción sin esfuerzo, la simplicidad, el equilibrio y la paz interior. También enseñó a coordinar la acción con el flujo natural del universo. Actualmente, más de cinco millones de personas practican esta filosofía.
Lao Tse enseña a vivir con sabiduría, en armonía con la naturaleza. El ser humano «encuentra la verdadera paz cuando deja de luchar contra el curso natural de la vida y aprende a actuar con serenidad». Una de sus frases más conocidas dice: «Un viaje de mil kilómetros comienza con un solo paso», para indicarnos que todo gran logro empieza con una pequeña decisión y que, solo con constancia, se puede alcanzar la meta.
Lao Tse dice que el ejemplo de cómo vivir proviene de la naturaleza, puesto que todo el universo tiene un orden natural en el que se encuentran la paz y la armonía. Lao Tse comparaba el agua con la sabiduría, ya que el agua es suave y adaptable, pero, con el tiempo, puede atravesar la roca, que es rígida. La naturaleza enseña a tener paciencia y a respetar el ritmo natural de la vida, pues «las cosas llegan en su momento».
Para Lao Tse, el mundo espiritual invita a vivir en armonía con el Tao, que da origen a todas las cosas y nos pide aceptar el curso natural de la vida. Cuando la persona deja de lado el exceso de vanidad y de orgullo, puede cultivar la sencillez y la calma. Dice que conocerse a sí mismo es llegar a la verdadera sabiduría y considera que esto fortalece el espíritu, la humildad y la comprensión. Lao Tse invita a cultivar la paz interior, que proporciona una verdadera transformación. (O)




