Los resultados de la prueba PISA del año 2025, evalúa el rendimiento de aprendizaje en estudiantes de 15 años desde la cooperación para el desarrollo: en ciencias, matemáticas y lectura comprensiva, con pobres calificaciones en los países latinoamericanos en relación con países asiáticos, europeos y Estados Unidos. En comprensión de lectura Singapur 535 puntos, Ecuador 385 que se interpreta de 4 años rezagados, los datos para matemáticas 5 años y ciencias 4, al observar a 91 países evaluados. En síntesis, aprobamos básicamente para matemáticas 2 de 10 estudiantes, 3 de diez en lectura comprensiva y 4 para el caso de ciencias por cada 10.
Siendo multifactoriales los aspectos que determinan estos atrasos, debemos alarmarnos en un mundo hiperconectado, que requiere cambios sostenidos en proyectos viables con relación a los recursos, siendo los países asiáticos que utilizan la tecnología de manera diferente al latinoamericano, con una guía pedagógica que les permite ayudar a pensar por sí mismo y no como la fuente inagotable de la enseñanza. Cambiando la ecuación para hacerse cuestionamientos de la distracción en la que se han tornado sus aplicaciones, en lugar de ser un aporte válido para resolver los problemas del contexto. En el hogar usan más tecnología para complementar al aprendizaje, controlando el crecimiento de las redes sociales.
En Ecuador: ¿hacia dónde se quiere llevar a la educación? Sería el inicio para alcanzar un acuerdo que supere a cada gobierno nacional e incluso local, que cuando están al mando hacen los cambios seguramente bien intencionados, que terminan cuando se acaba su periodo. Volviendo a refundarse en la práctica con una pérdida de constancia, que nos muestran atrás de los vecinos del norte y del sur en capacidades y formación. Los padres debemos volver a involucrarnos en la educación de los niños/as, que también han disminuido las mediciones de su nivel de participación. No se trata solo de escuelas sino mucho más. Al menos veamos por qué están mejor situados Uruguay y Chile para emular. Debemos como estado volvernos ambiciosos para recuperar a la patria, que no se la puede perder sin educación. (O)





