El tema del ejemplo 

Hace pocos días ví en la televisión la transmisión de un partido oficial del campeonato ecuatoriano de fútbol de la primera división. Los dos equipos contendientes son equipos de buen nivel en el Ecuador y, por lo tanto, el encuentro tenia su relevancia. Cerca de finalizar el evento, mismo que iba siendo ganado por el equipo visitante y por el marcador de dos a cero, se produjo una jugada polémica, la consabida discusión con el arbitro y, de manera inentendible, porque su equipo estaba ganando y agonizaba el tiempo del partido, uno de los jugadores empujó al referi poniéndole la mano sobre el pecho. Una agresión indiscutible, innecesaria, propinada por un jugador de experiencia y que la vieron miles de hinchas de todas las edades, tanto en el estadio como en las pantallas de la televisión nacional. 

Pensaba yo que en un acto de sentido común, sin la más mínima condición para ser un experto en infracciones deportivas, o un erudito en sanciones disciplinarias, el autor de la agresión descrita debía recibir un castigo acorde a la reglamentación respectiva. Es más, estoy casi seguro, que los mismos hinchas del equipo del que forma parte el mencionado agresor estarían de acuerdo con una sanción. Pero, ¡oh, sorpresa!, los entes correspondientes pasan revista a las incidencias del partido y, como la infracción descrita no consta en el informe arbitral, pues llana y sencillamente no se emite sanción alguna, ¡ni siquiera que venga al día siguiente con el padre de familia o….con la esposa! ¡Y aquí no ha pasado nada! 

¿Qué tal mensaje para la hinchada futbolística del país, donde hay miles de miles de niños y de jóvenes que miran con entusiasmo las transmisiones deportivas, y que comienzan a acostumbrarse al ritmo del “aquí no pasa nada”? Niños y jóvenes que, hasta en las actividades deportivas, y con ejemplos tan dañinos como el citado, van adaptándose a que la impunidad campee en todos los ámbitos y que los campos deportivos no constituyen la excepción a la regla. De sobra se conoce que el “abono inmejorable” para la corrupción es la falta de sanción a las infracciones y delitos. Preservemos, sin condiciones, la transparencia de las prácticas deportivas. (O)

Dr. Juan Castanier

Dr. Juan Castanier