Resulta imposible confiar en cualquier candidato a la Alcaldía de Cuenca o a la Prefectura del Azuay que no sitúe el cuidado y la defensa de los páramos y del agua como eje central de su programa de gobierno. Menos aún si no recoge los planteamientos fundamentales del Manifiesto del Quinto Río, entregado a las autoridades el pasado 16 de septiembre. Las sequías prolongadas, las lluvias intensas y los fenómenos climáticos extremos que vivimos en la actualidad, asociados a la presencia de El Niño, nos recuerdan la estrecha relación que existe entre la salud de los páramos y la calidad de vida de nuestras comunidades. Con seguridad, el agua será una de las principales ofertas y promesas de campaña. Y es precisamente allí donde podemos ejercer el verdadero poder del voto ciudadano y recordarles que el electorado de una ciudad que ha dejado de lado sus múltiples y variadas diferencias para expresar un rechazo contundente a cualquier actividad que amenace sus fuentes hídricas; un electorado que ha relegado intereses particulares en favor del bien común, es un electorado reflexivo, crítico, que exige claridad y transparencia. Si los candidatos no explican con precisión qué harán, cómo lo harán, con quiénes trabajarán y con qué recursos responderán a las demandas ciudadanas, difícilmente podrán merecer la confianza de una ciudadanía que ha convertido la defensa del agua en un mandato ético y político irrenunciable. (O)






