¡Claro que hay futuro! Cuando los corazones vibran, las intenciones están presentes y hay decisión; solo así, claro que hay futuro.
También hay futuro cuando las comunidades entienden de su trayectoria, camino, pasado y anhelos. Cuando existe una mirada por lo que hay que hacer, construir, diseñar y lograr. Por lo que juntos podemos hacer.
El futuro no es una fe ciega. Cuidado. Se trata de una comprensión de mínimos en donde existe convicción por el pasado, presente y proyección; entendiendo lo que aún falta, pero con una íntima visión de lo que se ha logrado y se debe cuidar. Se trata de grandeza humana y ética, pues la ética permite abrazar el norte desde un sentido de respeto y principios.
Así, iniciar, empezar y construir es un acto de acción, de sentido y comprensión, pero por sobre todo es una apuesta porque todo esté aún mejor, que el bien llegue a todos. El futuro es entonces, una especie de fortuna y acumulación de éxitos, de pertenencia, de un proyecto que multiplique más. Sí. Que multiplique, jamás que destruye, anule u ofenda.
El futuro es esperanzador y de color. De vida. Diseño y arte. De una posición filosófica. De un cuidado con la salud médica y la psicología de la comunidad. De una comprensión que se trata de administrar lo logrado. De defender con visión y justicia lo alcanzado para caminar hacia lo que viene. De innovar con la ciencia y tecnología que apuesta a las nuevas rutas. De buscar el entorno y el paisaje más amistoso con la arquitectura de las ideas y sueños. De entender que juntos podemos construir un futuro. Jamás en aislado. Jamás separados. (O)
@jchalco



