El 7 de octubre, durante la visita del presidente Daniel Noboa, al campus Balzay de la Universidad de Cuenca, para entregar un proyecto de residencias universitarias, se registraron una serie de protestas de estudiantes y profesores, en rechazo a las políticas del gobierno en lo referente a la salud, la crisis eléctrica, la inseguridad, la falta de fuentes de trabajo y una serie de políticas sociales que ciertamente están mal encaminadas. Estos reproches algo desmedidos crearon mucha controversia, llegándose a solicitar por parte de la ministra de educación, Gilda Alcívar, la separación de la Universidad del docente Santiago Rosero, profesor de nacionalidad española, en la facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la educación, calificando la actuación del citado maestro, como de “Vergonzosa”. Ante estos hechos suscitados, el rector de la universidad Rodrigo Mendieta, convocó a un diálogo para analizar la situación, al mismo tiempo que los estudiantes a través de la FEUE cuenca, sindicatos y más organizaciones de derechos humanos, se han movilizado en rechazo a lo que consideran una persecución política y una total violación a la autonomía universitaria. El presidente de la FEUE Cuenca, Mauricio Ochoa, entre otras cosas indica que, la residencia universitaria es una necesidad de los estudiantes, y que su construcción debe entenderse como una obligación del estado, no como un favor del gobierno. Aduce además que las autoridades gubernamentales lo que buscan es desacreditar al docente Santiago Rosero y a los estudiantes que participaron en la protesta, a la vez que exige a las autoridades universitarias que se pronuncien sobre lo que considera una campaña de hostigamiento contra los integrantes de la comunidad académica; haciendo un llamado al colectivo universitario para que se mantengan alertos, sobre los intentos del gobierno de silenciar las voces críticas, asegurando con rebeldía que, ante cualquier intento “venceremos”. Luego de reunirse las autoridades universitarias argumentaron que no se emitirá un comunicado de respaldo, ya que no existe ningún proceso sancionatorio activo contra los involucrados. Debemos recordar que, las protestas, aunque son un derecho fundamental vinculado a la libertad de expresión, reunión y asociación, deben coexistir con los derechos de terceros y sobre todo con el orden público; por lo tanto, cualquier protesta, sobre todo si es universitaria, también tiene límites legales, éticos e institucionales. (O)





