Mundo de los Incas
Los incas profesaron una sabiduría que encerraba una multiplicidad de símbolos sagrados. Concibieron su mundo andino como un solo universo, como una totalidad indivisible. Sus sacerdotes y la realeza imperial guardaron celosamente toda una rica filosofía.
Las residencias de Pachacútec fueron localizadas en el Hanan Cuzco. En el espacio urbano del Cuzco existieron lugares de culto y santuarios que fueron descubiertos. Asimismo, los campos vecinos a la ciudad tenían más de trescientos santuarios denominados huacas. Existe un cuadro que resume la reconstrucción de estos santuarios.
El propio Cuzco fue un lugar sagrado, ocupado por personas que se encargaban de cuidar los ritos religiosos. Su dios Sol era considerado un ser sobrenatural. El término Cápac, según el cronista Betanzos, significaba «mucho más que un rey» y constituía un título de carácter sobrenatural. También eran considerados sagrados determinados sitios y objetos a los que se les ofrecían ofrendas. Los antepasados eran momificados y conocidos como mallquis, para rendirles culto.
Cieza de León señala que el monarca era muy temido y era transportado en andas. En cambio, el cronista Sarmiento afirma que solo los seres sobrenaturales, como el Sol, el Trueno y los monarcas incas, eran reverenciados.
El hijo del Sol, que tenía la «Casa del Sol» en el Cuzco, también contaba con templos en cada provincia, donde los cultivos eran trabajados en beneficio del ser sobrenatural. Cada uno de estos templos tenía sus mujeres, criados, tierras, rebaños, tesoros y huacas, que pasaban de un soberano a otro.
Estos gobernantes incas tuvieron una formación especial y conocían todos los símbolos sagrados, así como el significado de la fuerza espiritual. (O)




