Primero. La Constitución es la columna vertebral del ordenamiento jurídico —yo diría del país—. A ella se subordina el quehacer político, público y privado. De usted y de mí. Y más, de los que ostentan poder. Es un instrumento de freno. Frena todo poder. Además, es organización. No enredo. No beligerancia. No caos. De hecho, construye …


