Daniel Noboa continúa sorprendiendo, aunque no por virtudes democráticas. El presidente ha logrado quebrar la ya frágil institucionalidad del Estado ecuatoriano, asestando un duro golpe a la democracia. No se proclama dictador, aunque sus actos lo delatan: desde la designación de Verónica Abad como “Embajadora de la Paz” en Israel, hasta la reciente disposición del …


