La justicia ha hablado. Después de años de audiencias, titulares y silencios cargados de perversa sospecha, Paúl Granda ha sido declarado inocente del delito de delincuencia organizada, en un proceso que nació bajo la sombra de la persecución política. La sentencia no solo tiene un valor jurídico: representa la reivindicación de un funcionario que, como …


