Con el “cordonazo de San Francisco” del cuatro de octubre, “Divina tempestad”, como que se inicia el año productivo en la ruralidad regional, aguacero que ratifica una temporada de lluvias con truenos y relámpagos que ponen fin a los calurosos días de agosto y septiembre de las últimas cosechas, de los rastrojos, pájaros y vientos, …


