Conozca a David Pesántez, el médico ecuatoriano que lidera ensayos contra el cáncer en AstraZeneca

David Pesántez, Medical Director en Early Global Development Oncology. Cortesía

Desde Azogues hasta los principales centros de investigación oncológica del mundo, la trayectoria del médico ecuatoriano David Pesántez, hijo de Daniel Pesántez y Libertad Coronel, combina rigor académico, investigación científica y liderazgo internacional.

Especialista en Oncología Médica, con posgrado en el Hospital Clínic de Barcelona, máster en Oncología Molecular del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y doctorado en investigación traslacional, Pesántez forma hoy parte del equipo estratégico de AstraZeneca, una de las biofarmacéuticas líderes en el desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer.

Desde la sede de la compañía en Barcelona, donde fue el primer Medical Director en Early Global Development Oncology, lidera ensayos clínicos de fase temprana enfocados en medicina de precisión.

Este campo ha transformado el abordaje del cáncer en la última década y que abre nuevas posibilidades terapéuticas para pacientes sin opciones curativas.

En diálogo con El Mercurio, David Pesántez repasa su recorrido académico y profesional, reflexiona sobre los retos de la investigación oncológica, el trabajo en equipos científicos internacionales y la brecha que aún existe entre América Latina y los países donde se desarrollan los ensayos clínicos más avanzados.

Actualmente es profesor del Master of Science in Molecular Oncology del Centro de Estudios biosanitarios en el CNIO.

⁠Tiene más de 50 publicaciones científicas originales en las revistas de mayor prestigio internacional en oncología con más de 200 citaciones.

Usted nació y se formó inicialmente en el Ecuador. ¿Cómo recuerda esa etapa?

Estudié en el colegio Juan Bautista de Azogues y luego Medicina en la Universidad de Cuenca. El inicio fue complicado porque no tenía claro que quería estudiar Medicina, pero con el tiempo fui tomando gusto a la carrera. Terminé entre los mejores graduados. Ese resultado se lo debo en gran parte a quien hoy es mi esposa, Andrea Palomeque, quien fue una motivación para estudiar Medicina cuando yo aún no lo tenía claro.

¿Cuándo decide salir del país para continuar su formación?

Desde el internado siempre tuve en mente hacer un posgrado en el exterior. En Ecuador hay poca disponibilidad de plazas para posgrados médicos y es un proceso complejo. España me pareció la mejor opción, tenía amigos que ya habían hecho posgrados allí y contaba con buenas referencias. Me mudé a España en 2015.

¿Cómo fue el acceso al posgrado en España?

Para acceder a un posgrado en España es obligatorio rendir el examen MIR (Médico Interno Residente). Vine a prepararme con un curso intensivo de 11 meses. En el simulacro de examen no llegaba a 50 puntos sobre 235. Eso me mostró que el nivel era muy distinto. Durante esos 11 meses estudié entre 12 y 14 horas diarias. Finalmente rendí el examen junto con más de 16.000 médicos. Quedé entre los primeros 800, un resultado que me permitió elegir hospital, ciudad y especialidad.

¿Por qué eligió Oncología Médica y el Hospital Clínic de Barcelona?

La Oncología me llamaba la atención por mi interés en la genética, en entender cómo se originan las enfermedades y por qué el cáncer es tan resistente. Investigando hospitales, el Hospital Clínic de Barcelona tiene una reputación muy sólida tanto en España como en Europa. Además, Barcelona siempre fue una ciudad que me atrajo.

La especialidad de Oncología Médica dura cinco años. Es una formación larga y compleja, en la que se adquieren conocimientos en múltiples áreas, especialmente en oncología molecular y nuevos tratamientos. Tras finalizar la especialidad, realicé un Máster en Oncología Molecular del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), uno de los más reconocidos a nivel europeo.

Posteriormente inicié un doctorado (PhD) en Medicina e Investigación Traslacional, enfocado en la búsqueda de biomarcadores de respuesta a terapias dirigidas en cáncer gástrico HER2 positivo. El doctorado se desarrolló entre 2019 y 2025. Durante ese tiempo pude publicar artículos en revistas científicas de alto impacto.

Tras completar su formación clínica, ¿consideró volver al Ecuador?

Sí, siempre está presente la idea de volver, porque la familia está allá. Sin embargo, no encontré oportunidades de trabajo. Eso fue una decepción, pero también una motivación para seguir formándome. En España, en cambio, había muchas opciones laborales.

¿Cómo se vincula con los ensayos clínicos de fase temprana?

Siempre me interesaron los ensayos clínicos oncológicos de fase temprana, especialmente los de fase I, que son aquellos en los que los fármacos se administran por primera vez en humanos. Me formé específicamente en esta área y realicé un fellowship avanzado en Early Phase Clinical Trials en el Hospital Clínic de Barcelona, donde trabajé durante tres años en la Unidad de Fase I, participando en ensayos con moléculas innovadoras.

¿Cómo surge su vínculo con AstraZeneca?

Durante un congreso en Madrid tuve contacto por primera vez con directores médicos de AstraZeneca, una de las biofarmacéuticas más potentes del mundo en oncología. En esas conversaciones me comentaron que se abriría una nueva sede de oncología en Barcelona, ya que tradicionalmente AstraZeneca ha tenido sus principales centros en Cambridge, Reino Unido (UK), así como en Estados Unidos y otros países.

Cuando la sede se abrió en 2022, un cazatalentos de AstraZeneca me contactó y me envió la oferta para aplicar al cargo de Medical Director en Early Global Development Oncology. El proceso de selección fue muy largo y exigente. Entre seis y siete entrevistas, desde recursos humanos hasta entrevistas científicas de alto nivel. Inicié el proceso en agosto–septiembre y fui contratado en marzo de 2023.

¿Qué significó incorporarse a la industria farmacéutica?

Fui el primer Medical Director contratado en Early Global Development en esa sede. A pesar de tener especialidad, doctorado, máster y publicaciones, era un entorno distinto. Con el tiempo empecé a liderar proyectos de desarrollo de nuevos fármacos en distintos tipos de tumores: cáncer gástrico, cáncer de mama, tumores cerebrales, entre otros, con mecanismos de acción innovadores. Trabajamos en enfermedades que hoy no tienen tratamiento curativo, solo paliativo, con la esperanza de ofrecer nuevas opciones terapéuticas.

Usted trabaja en medicina de precisión. ¿Cuál es su importancia?

La medicina de precisión busca desarrollar tratamientos dirigidos a alteraciones genéticas específicas. Si un paciente tiene una mutación que genera el tumor y se desarrolla un fármaco que ataque exclusivamente a esas células, se logra mayor eficacia y menos efectos adversos. Los biomarcadores son fundamentales para orientar estos tratamientos y han cambiado las reglas del juego en oncología, mejorando la supervivencia de los pacientes en los últimos años.

¿Cómo es el trabajo en equipos internacionales dentro de AstraZeneca?

El idioma de trabajo es el inglés, independientemente del país. Los equipos están distribuidos globalmente: Cambridge, Boston, Barcelona y otros centros. La organización es muy estructurada. Se trabaja con farmacéuticos, estadísticos y científicos altamente especializados. Liderar equipos tan diversos y brillantes es uno de los mayores retos, pero también una experiencia muy enriquecedora.

¿Qué ocurre con los ensayos clínicos en Ecuador?

Los ensayos clínicos permiten que los pacientes accedan de forma gratuita a tratamientos innovadores y, al mismo tiempo, generan recursos para hospitales y países. No obstante, solo se desarrollan en lugares que cuentan con infraestructura adecuada, personal especializado y unidades de ensayos clínicos de fase I, como Europa, Estados Unidos, Japón o China. En Ecuador este tipo de unidades no existe y, mientras no se cree, los pacientes quedarán al margen de las terapias de última generación.

Esta capacidad sí está presente en Europa, Estados Unidos, Australia y Asia, pero no en Ecuador ni en gran parte de Sudamérica. Sin una unidad estructurada de fase I, las farmacéuticas no pueden traer estudios ni nuevos tratamientos. El resultado es una pérdida para los pacientes, los hospitales y el país, una brecha que se mantiene en el tiempo por la falta de decisiones e inversión estratégica, pese a que su implementación sería posible.

¿Cuáles son sus proyectos a futuro?

Por ahora continuaré en AstraZeneca. En oncología, actualmente es una de las compañías líderes a nivel mundial por su portafolio y aprobaciones. He recibido ofertas de Bayer, de Johnson&Johnson. Mi objetivo es seguir desarrollándome dentro de la compañía, aunque no descarto otras oportunidades en el futuro. Mi interés principal sigue siendo el desarrollo de fármacos oncológicos en fases tempranas.

¿Qué consejo le daría a los jóvenes ecuatorianos que quieren formarse en ciencia?

Que sigan sus sueños. Con motivación y esfuerzo los objetivos se alcanzan. No todo sale bien a la primera, pero la perseverancia marca la diferencia. Miedo es lo último que se debe tener y por último, si se falla, se vuelve a intentar. (I)

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Patricia Naula Herembás

Patricia Naula Herembás

Licenciada en Comunicación Social con experiencia en medios tradicionales y digitales. Hace coberturas y redacción de temáticas de emprendimiento, empresarial, sociedad e interculturalidad.
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