La reciente caída del cerramiento y las constantes filtraciones de agua vuelven a encender las alertas sobre el deterioro del histórico Colegio Benigno Malo. Exalumnos, autoridades educativas y patrimoniales coinciden en que una restauración integral es urgente, pero aún no se concreta.
Ante ese colapso, Marcela Villavicencio, coordinadora de la Zona 6 del Ministerio de Educación, indicó que el bordillo que se cayó “fue retirado y se limpió el área”. Sin embargo, la malla que colapsó hace un mes todavía no ha sido reparada.
Sobre una intervención integral, Villavicencio señaló que actualmente se recopila información al respecto. “Se han realizado estudios desde el año 2021; en este momento estamos levantando esa información para remitirla a planta central, desde donde se definirán los lineamientos a seguir”, explicó.
Andrés Tola, presidente de la Asociación de Exalumnos, advierte que se trata de una problemática que se arrastra desde hace años. Recordó que existe un proyecto de restauración elaborado por la Universidad de Cuenca, cuyos estudios costaron cerca de 300 mil dólares y fueron financiados por el Ministerio de Educación. En ellos se determinó que la intervención integral tendría un costo aproximado de 9 millones de dólares, monto que podría incrementarse al actualizarse los estudios, aprobados hace cinco años.
Tola también señaló que el alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, ofreció que el Municipio financiaría la mitad de ese monto. Incluso se firmó una carta compromiso con la ministra de Educación en 2023 y, en 2025, el alcalde ratificó ese compromiso mediante un oficio fechado el 8 de mayo.
No obstante, Xavier Aguirre, director de Áreas Históricas del Municipio, indicó que “era la intención que tuvimos hace algún tiempo, pero lastimosamente no ha madurado ni se ha concretado”. Por ahora, no existen recursos asignados en el presupuesto vigente para esta obra.
Carlos Guayas, rector del plantel, reconoce la preocupación por las filtraciones, especialmente en estructuras de madera. Sin embargo, al tratarse de infraestructura patrimonial, no se pueden ejecutar intervenciones mayores sin los permisos correspondientes. Dentro de las acciones autorizadas se realizan trabajos en el bloque patrimonial y en el bloque nuevo para rehabilitar aulas que permanecían inhabilitadas.
Ruth Ordóñez, directora de la Zona 6 del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), recorrió el colegio y calificó la restauración como una “cuestión moral”. Advirtió que, de no intervenirse a tiempo, el deterioro podría obligar al traslado de estudiantes. “Se siguen deteriorando los inmuebles; después será imposible que los alumnos accedan y tendrían que trasladarse a otro espacio, aunque esperamos que esto no suceda”, explicó.
Museo y biblioteca: espacios únicos
Más allá de la infraestructura, el colegio alberga espacios patrimoniales de alto valor. Entre ellos está el Museo de Ciencias Naturales y Arqueología, que nació en el siglo XIX como un lugar destinado a la enseñanza científica. Su colección incluye piezas arqueológicas de culturas como Valdivia, Tolita, Chorrera, Narrío, Incásica y Cañari, además de muestras zoológicas adquiridas incluso en el exterior.
El museo conserva piezas de alto valor científico, como restos fósiles de mastodonte andino y colecciones de insectos y aves —entre ellas pájaros carpinteros, aves acuáticas, curiquingues, colibríes y azulejos—, según destacó Ordóñez.
Durante décadas fue un referente académico en Cuenca, pero la falta de presupuesto y personal especializado provocó su cierre. Su reapertura permitiría recuperar un espacio educativo y rescatar parte del patrimonio histórico y científico de la ciudad.
A este patrimonio se suma la biblioteca institucional, inaugurada en 1882 con cerca de 2.000 volúmenes. Para finales del siglo XIX ya superaba los 5.700 ejemplares, además de periódicos, folletos y documentos oficiales de la época de la Gran Colombia.
Impulsada por el Dr. Juan Bautista Vázquez, se consolidó como un eje fundamental en la formación intelectual de generaciones de cuencanos. Su valor histórico la convierte en patrimonio cultural que hoy espera ser rehabilitado y puesto nuevamente al servicio de la comunidad.
En este espacio destaca una amplia colección documental con textos en pergamino y encuadernaciones antiguas que requieren clasificación y conservación especializada, ya que actualmente están expuestas al polvo y la humedad. Se considera incluso más antigua que la biblioteca de la Universidad de Cuenca. (I)
Más noticias de Cuenca











