Las cooperativas de ahorro y crédito más grandes del país lograron recuperarse en 2025, tras un 2024 de desaceleración económica. Sin embargo, pese al repunte en utilidades, la morosidad continúa como uno de los principales desafíos del sector.
Según cifras de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (SEPS), las 43 cooperativas del segmento 1 —aquellas con activos superiores a 80 millones de dólares— registraron utilidades por 85,9 millones de dólares en 2025.
Esto representa un incremento de 29,3 millones de dólares frente a 2024. Para enero de 2026, el sistema ya sumaba 10 millones en ganancias.
Del total de entidades, 41 cerraron el año con resultados positivos, una reportó equilibrio financiero y la Cooperativa de la Policía Nacional fue la única que registró pérdidas.
Para el analista económico Luis Tobar, el crecimiento es sostenido, pero no se distribuye de forma homogénea.
Las cinco cooperativas con mayores excedentes —Cooperativa Juventud Ecuatoriana Progresista (JEP), De la Pequeña Empresa de Cotopaxi, Jardín Azuayo, San Francisco y De los Servidores Públicos del Ministerio de Educación y Cultura— concentran el 65,6 % de las utilidades del segmento. El 34,4% restante se reparte entre las otras 38 entidades.
“Hay un incremento importante, pero está concentrado en las cooperativas que han fortalecido su análisis crediticio y la gestión de riesgos”, explicó.
En cuanto a la cartera de crédito, el segmento 1 alcanzó 15.617 millones de dólares en diciembre, con un crecimiento anual de 2,8 %, muy por debajo del 26 % registrado en 2022 frente a 2021.
En enero de 2026, la cartera sumó 15.635 millones de dólares. Para el economista Andrés Viteri, esta moderación responde a una política más prudente ante el aumento de la mora. Mientras tanto, la banca privada creció 12,2 % en cartera durante 2025, frente al 3,7 % de las cooperativas.
Morosidad
El indicador de morosidad del segmento 1 se ubicó en 8,05 % en diciembre de 2025, prácticamente igual al 8,04 % de 2024 y muy por encima del 2,99 % registrado por la banca privada. En enero de 2026, la mora subió a 8,45 %.
Tobar explica que esta diferencia se relaciona con la composición de la cartera.
En cooperativas, el 52 % del crédito corresponde a consumo y el 37,7 % a microcrédito, segmentos más sensibles a los ciclos económicos.
En la banca privada, en cambio, el 46,7 % se destina a crédito productivo, 40,6 % a consumo y apenas 7,1 % a microcrédito.
“Las cooperativas financian en mayor medida a pequeños emprendedores y a consumo, sectores que han sentido con más fuerza la desaceleración económica”, señaló.
La Cooperativa de la Policía Nacional cerró 2025 con pérdidas por 1,3 millones de dólares. Aunque en enero de 2026 reportó una leve utilidad de 640 dólares, mantiene un índice de mora de 15,7 %.
Depósitos
En cuanto a captaciones, los depósitos crecieron 12 % en diciembre de 2025 y sumaron 20.460 millones de dólares. En enero de 2026 se ubicaron en 20.444 millones.
El 72 % de los depósitos en cooperativas corresponde a plazo fijo, frente al 42 % en la banca privada. Tobar atribuye esta preferencia a que históricamente las cooperativas han ofrecido tasas pasivas más atractivas.
No obstante, las tasas de interés —tanto activas (créditos) como pasivas (depósitos)— muestran una tendencia a la baja, impulsadas por mayor liquidez en el sistema financiero.
Riesgos
Para el analista Luis Tobar, el sistema financiero ecuatoriano se mantiene sólido, aunque enfrenta riesgos externos.
“La aplicación de aranceles en mercados como Colombia y Estados Unidos podría afectar al sector productivo y, en consecuencia, la capacidad de pago de los deudores”, advirtió.
Agregó que, el crecimiento de las cooperativas de ahorro y crédito puede mantenerse si la economía continúa estable. “Si la economía tambalea, la morosidad podría volver a presionar los indicadores”, advirtió. (I)
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