Estudio alerta sobre panorama de salud mental en Cuenca

La ciudad registró 60 suicidios en 2024. Expertos advierten que la migración, la violencia, las adicciones y la falta de redes familiares influyen en el deterioro del bienestar emocional. IA

La salud mental se ha convertido en uno de los desafíos más urgentes para el bienestar de la población.

En Cuenca, los datos del Informe de Calidad de Vida y la Encuesta de Percepción Ciudadana de Cuenca Cómo Vamos 2025 revelan una realidad que genera preocupación. El suicidio y los trastornos mentales afectan principalmente a jóvenes y adultos en edad productiva, mientras las redes de atención y prevención aún enfrentan limitaciones.

En 2024, Ecuador registró 1.090 muertes por suicidio, según datos de la Policía Nacional. De ese total, el 77 % correspondió a hombres y el 23 % a mujeres, con una tasa nacional de 6,21 casos por cada 100.000 habitantes.

En Cuenca, la cifra fue más alta. «Durante ese mismo año se registraron 60 muertes por suicidio o lesiones autoinfligidas, lo que equivale a una tasa de 14,37 casos por cada 100.000 habitantes, más del doble del promedio nacional», señala el estudio.

Del total de casos, 42 correspondieron a hombres (70 %) y 18 a mujeres (30 %). Los datos muestran además una fuerte concentración en grupos jóvenes y adultos. Los datos evidencian además una fuerte concentración en población joven y adulta.

Los jóvenes entre 18 y 29 años y los adultos entre 30 y 64 años concentran cada grupo 21 casos, lo que representa el 35 % del total en ambos casos. Les siguen los adolescentes de 12 a 17 años, con 13 casos (22 %).

En menor proporción se ubican los adultos mayores de 65 años, con 4 casos (7 %), y finalmente se registra un caso en niños, equivalente al 1,6 % del total. Es decir, siete de cada diez suicidios en el cantón ocurrieron entre jóvenes y adultos en edad laboral.

Un fenómeno presente todo el año

El registro mensual muestra que los suicidios no responden a un patrón único, aunque algunos meses presentaron mayor recurrencia.

Los picos se registraron en mayo y octubre, con ocho casos cada uno, seguidos de abril con siete y noviembre con seis. Marzo y diciembre registraron cinco casos cada uno.

El área urbana registró 34 casos y el área rural sumó 26.

Zonas urbanas con mayor incidencia

PuestoCircuito / AdministraciónCasos
1Huayna Cápac5
2Yanuncay5
3Monay4
4Quinta Chica4
5Hermano Miguel2
6San Blas2
7Narancay2
8El Batán1
9El Sagrario1
10El Vecino1

Zonas rurales con mayor incidencia

PuestoCircuito / AdministraciónCasos
1Molleturo4
2Tarqui4
3Baños3
4Paccha y Nulti3
5El Valle2
6Ricaurte2
7Sayausí2
8Sinincay2
9Cumbe1
10Quingeo1

Migración y descomposición familiar

Para el médico emergenciólogo Fernando Figueroa, quien trabajó durante décadas en el Hospital Vicente Corral Moscoso, uno de los factores históricos detrás de esta problemática es la migración.

Según explica, el fenómeno migratorio que marcó al Austro desde la década de 1970 tuvo consecuencias sociales. “La alta tasa de migración que tiene nuestra región ha causado descomposición familiar. Muchos niños crecieron sin la presencia de sus padres y hoy son adultos que arrastran esas consecuencias”, señaló.

Aunque la migración genera ingresos a través de remesas, el especialista advierte que también causa vacíos afectivos y familiares que pueden influir en la salud mental de las nuevas generaciones.

Figueroa agrega que los intentos de suicidio suelen presentarse con mayor frecuencia en mujeres, aunque los casos consumados predominan en hombres. “Dos a uno en mujeres más que en hombres lo intentan, pero quienes lo logran son mayoritariamente hombres”, explicó.

Los momentos del año en los que los intentos tienden a intensificarse son cierre de año escolar, Navidad, Año Nuevo, Día de la Madre o Día del Padre, fechas que suelen activar sentimientos relacionados con la ausencia familiar.

Atención

Los especialistas advierten que muchas veces las personas no buscan ayuda a tiempo porque normalizan síntomas que pueden ser señales de alerta. La psiquiatra Verónica Vélez señala que en la actualidad existe mayor conciencia sobre el tema, pero aún persisten barreras culturales.

“Sin salud mental no hay salud. Muchas veces se naturaliza vivir triste, vivir estresado o vivir preocupado”, explicó.

Según la especialista, los síntomas deben atenderse cuando comienzan a afectar distintas áreas de la vida cotidiana. Entre las señales de alerta menciona alteraciones del sueño, cambios en el apetito, pérdida de interés por actividades que antes generaban placer, irritabilidad constante, dificultades para cumplir responsabilidades laborales o académicas.

Sin embargo, Vélez advierte que el acceso a la atención sigue siendo un desafío para muchas personas. “La salud mental no es solo una responsabilidad individual. Cuando alguien no tiene recursos para recibir atención, estamos frente a una falla del Estado”, sostiene.

El acceso a profesionales especializados sigue siendo limitado. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) correspondientes a 2020, en Cuenca existían 89 psicólogos, lo que representaba 1,47 profesionales por cada 10.000 habitantes.

Para los especialistas, la salud mental no puede entenderse únicamente desde la atención médica. La prevención —señalan— requiere fortalecer redes familiares, comunitarias e institucionales.

“El tratamiento farmacológico representa alrededor del 30 % del proceso. El otro 70 % depende del apoyo familiar, del acompañamiento y del cuidado”, señaló Figueroa.

El impacto de la economía y la inseguridad

Para el neuropsicólogo José Rivadeneira, la salud mental también se ve afectada por factores estructurales como la violencia y las dificultades económicas.

El especialista señala que el contexto social actual influye en el aumento del estrés y la ansiedad en la población. “La violencia criminal es uno de los factores que alimenta esta ansiedad en las personas, independientemente de la edad”, señaló.

Asimismo, estudios muestran que las provincias con mayores niveles de ingreso hospitalario por trastornos mentales incluyen Galápagos, Pichincha, Tungurahua, Chimborazo y Azuay.

Además, los trastornos como la depresión y la ansiedad tienden a afectar con mayor intensidad a las poblaciones con menores ingresos, donde el desempleo y la precariedad económica incrementan los niveles de estrés. (PNH)-(I)

DATOS

  • En 2024, se registraron 54.904 consultas por trastornos mentales y del comportamiento en Cuenca, según datos del Ministerio de Salud Pública. 30.439 hombres y 24.114 mujeres.
  • El grupo etario con mayor número de consultas fue el de 20 a 49 años, que representa el 38,7 % del total. Le siguen niños de 1 a 4 años (16,1 %) y adolescentes de 10 a 14 años (10,6 %).

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Patricia Naula Herembás

Patricia Naula Herembás

Licenciada en Comunicación Social con experiencia en medios tradicionales y digitales. Hace coberturas y redacción de temáticas de emprendimiento, empresarial, sociedad e interculturalidad.